1. Un panorama del estado presente del mundo

En este panorama consideraré el mundo dividido, según la división usual, en cuatro partes: Europa, Asia, África y América; y tomaré nota de la extensión de los diversos países, su población, civilización y religión. El artículo de religión lo dividiré en Cristiana, Judía, Mahometana1 y Pagana; y de vez en cuando insinuaré la secta particular que prevalece en los lugares que pueda describir…2

En primer lugar, los habitantes del mundo, según este cálculo, ascienden a unos 731 millones, de los cuales 420 millones permanecen aún en oscuridad pagana. Ciento treinta millones son seguidores de Mahoma3; cien millones son católicos; cuarenta y cuatro millones son protestantes; treinta millones pertenecen a las iglesias griega y armenia; y quizás siete millones son judíos. Sin duda, debe impresionar a toda mente reflexiva la vasta proporción de hijos de Adán que todavía permanecen en el estado más deplorable de oscuridad pagana, sin ningún medio de conocer al Dios verdadero, excepto los que les proporcionan las obras de la naturaleza, y totalmente desprovistos del conocimiento del evangelio de Cristo o de cualquier medio de obtenerlo. En muchos de estos países no poseen lengua escrita, y por tanto, carecen de Biblia, y se guían únicamente por las costumbres y tradiciones más pueriles. Tales son, por ejemplo, todas las regiones medias e interiores de Norteamérica; las partes internas de Sudamérica; las islas del Mar del Sur; Nueva Holanda, Nueva Zelanda, Nueva Guinea, y puedo añadir la Gran Tartaria, Siberia, Samoyedia y otras regiones de Asia contiguas al mar Glacial; la mayor parte de África, la isla de Madagascar y muchos lugares más. En muchas de estas regiones, además, son caníbales, alimentándose de la carne de sus enemigos muertos con la mayor brutalidad y avidez. La veracidad de esto fue confirmada, sin lugar a duda, por el eminente navegante Cook4, respecto de los neozelandeses y algunos habitantes de la costa occidental de América. También se ofrecen con frecuencia sacrificios humanos, de modo que apenas pasa una semana sin ejemplos de esta clase. En general son pobres, bárbaros, paganos desnudos, tan desprovistos de civilización como de verdadera religión.

En segundo lugar, aunque estos pobres paganos sean bárbaros, parecen ser tan capaces de conocimiento como nosotros; y en muchos lugares, al menos, han demostrado un ingenio y una docilidad5 poco comunes. Y cuestiono grandemente si la mayoría de las barbaridades que practican no han tenido su origen en alguna ofensa real o supuesta, y por tanto, sean más propiamente actos de defensa propia que pruebas de una disposición inhumana y sedienta de sangre.

En tercer lugar, en otras partes donde poseen lengua escrita, como en las Indias Orientales, China, Japón, etc., nada saben del evangelio. Los jesuitas, en efecto, hicieron en otro tiempo muchos conversos al papado entre los chinos; pero su objetivo más alto parecía ser obtener la buena opinión de ellos; pues, aunque los conversos se profesaban cristianos, se les permitía honrar la imagen de Confucio, su gran legislador; y al fin, sus ambiciosas intrigas atrajeron sobre ellos el desagrado del gobierno, lo cual terminó con la supresión de la misión y casi, si no del todo, con la del nombre cristiano. Es también un hecho lamentable que los vicios de los europeos se han comunicado dondequiera que ellos mismos han estado, de tal manera que el estado religioso de los mismos paganos ha sido empeorado por el trato con ellos.

En cuarto lugar, una grandísima proporción de Asia y África, con alguna parte de Europa, son Mahometanos; y aquellos de Persia, que son de la secta de Alí, son los enemigos más acérrimos de los turcos; y estos, a su vez, aborrecen a los persas. Los africanos son algunos de los más ignorantes entre todos los Mahometanos; especialmente los árabes, que están esparcidos por todas las regiones septentrionales de África y viven de las depredaciones6 que continuamente hacen a sus vecinos.

En quinto lugar, con respecto a los que llevan el nombre de cristianos, entre ellos abunda en gran medida la ignorancia y la inmoralidad. Hay Cristianos, llamados así, de las iglesias Griega y Armenia en todos los países Mahometanos; pero ellos son, si es posible, más ignorantes y viciosos7 que los mismos Mahometanos. Los cristianos Georgianos, que están cerca del mar Caspio, se mantienen vendiendo a sus vecinos, parientes e hijos como esclavos a los Turcos y Persas. Y se ha observado que, si alguno de los griegos de Anatolia8 se hace Musulmán, los turcos nunca ponen estima alguna en ellos, por ser tan conocidos por su disimulo e hipocresía9. Es bien sabido que la mayoría de los miembros de la iglesia Griega son muy ignorantes.

Los papistas, en general, son también ignorantes de las cosas divinas y muy viciosos. Y la mayor parte de la iglesia de Inglaterra no los supera mucho, ni en conocimiento ni en santidad; y muchos errores y mucha relajación de conducta se hallan entre los disidentes de todas las denominaciones.

Los luteranos de Dinamarca están casi al mismo nivel que los eclesiásticos de Inglaterra; y el aspecto de la mayoría de los países cristianos presenta un cuadro espantoso de ignorancia, hipocresía y desenfreno. Diversos errores funestos y perniciosos parecen ganar terreno en casi todas las partes de la cristiandad. Las verdades del evangelio, e incluso el evangelio mismo, son atacadas, y todo método que el enemigo puede inventar es empleado para socavar el reino de nuestro Señor Jesucristo.

Todas estas cosas son llamadas fuertes y urgentes a los cristianos, y especialmente a los ministros, para que se esfuercen al máximo dentro de sus respectivas esferas de acción, y procuren ampliarlas cuanto les sea posible.

Footnotes

  1. Mahometano – musulmán.

  2. Chapel Library ha omitido las tablas que Carey insertó aquí, las cuales mostraban las distintas naciones de su tiempo, con su extensión, población y religiones.

  3. Mahomet (Mahoma) – nombre antiguo en inglés para Mohammed, el profeta del islam.

  4. James Cook (1728–1779) – explorador, navegante y cartógrafo británico; capitán de la Marina Real del Reino Unido.

  5. docilidad – disposición a ser fácilmente guiado o enseñado; afabilidad.

  6. depredaciones – actos de saqueo o pillaje.

  7. viciosos – entregado al vicio; corrupto.

  8. Anatolia – Asia Menor, gran península del Asia occidental; constituye la mayor parte de la actual Turquía.

  9. hipocresía – engaño; fingimiento; disimulo.