Décima Carta
Hermano Lorenzo — La Práctica de la Presencia de Dios
*Tiene dificultad, pero sacrifica su voluntad, para escribir como se le pide. La pérdida de un amigo puede llevar a conocerlo.
He tenido mucha dificultad para escribirle a M. —, y lo hago ahora simplemente porque usted y la Señora me lo desean. Por favor, escriba las instrucciones y envíesela. Me complace mucho la confianza que tiene en Dios; deseo que Él la aumente cada vez más en usted: nunca es demasiado tener en un Amigo tan bueno y fiel, que nunca nos fallará en este mundo ni en el otro.
Si M. — aprovecha la pérdida que ha sufrido y deposita toda su confianza en Dios, pronto le dará otro amigo, más poderoso y más dispuesto a servirle. Él dispone de los corazones como le place. Quizás M. — estaba demasiado apegado a quien ha perdido. Debemos amar a nuestros amigos, pero sin menoscabar el amor de Dios, que debe ser el principal.
Recuerden lo que les he recomendado: pensar a menudo en Dios, de día y de noche, en sus negocios e incluso en sus diversiones. Él siempre está cerca y con ustedes; no lo dejen solo. Considerarían una grosería dejar solo a un amigo que viene a visitarlos: ¿por qué, entonces, descuidar a Dios? No lo olviden, sino piensen en él a menudo, adórenlo continuamente, vivan y mueran con él; esta es la gloriosa ocupación del cristiano; en una palabra, esta es nuestra profesión; si no la conocemos, debemos aprenderla. Me esforzaré por ayudarles con mis oraciones, y soy suyo en nuestro Señor.
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Notas personales
(Espacio para reflexiones y aplicaciones personales)