PENSAMIENTOS PARA HOMBRES JÓVENES
Por J. C. Ryle
Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes. —Tito 2:6
Introducción
Cuando San Pablo escribió su epístola a Tito acerca de su deber como pastor, mencionó a los jóvenes, como una clase que requería especial atención. Después de haber hablado de hombres y mujeres ancianas y de mujeres jóvenes, agrega este piadoso consejo: “Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes” (Tito 2:6). Voy a seguir el consejo del Apóstol. Me propongo ofrecer algunas palabras cariñosas de exhortación a los varones jóvenes.
Yo mismo me estoy haciendo viejo, pero hay unas cuantas cosas que recuerdo muy bien de mi juventud. Recuerdo vívidamente los gozos, temores, las tristezas, esperanzas, tentaciones y dificultades, las decisiones equivocadas y los sentimientos mal fundados, los errores y las aspiraciones que rodean y acompañan la vida del joven. Si puedo decir algo para mantener a algún joven en el camino correcto y protegerlo de las faltas y los pecados, los cuales pueden dañar sus perspectivas en el tiempo y la eternidad, estaré muy agradecido.
Me propongo hacer cuatro cosas:
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Mencionaré algunas razones generales por las cuales los jóvenes necesitan ser exhortados.
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Haré notar algunos peligros especiales contra los cuales los jóvenes necesitan ser advertidos.
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Daré algunos consejos generales que ruego a los jóvenes reciban.
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Y estableceré algunas reglas de conducta especiales que aconsejo encarecidamente a los jóvenes seguir.
En cada uno de estos cuatro puntos, tengo algo que decir, y oro a Dios que lo que diga sea de bien para algún alma.