- Oración en general
Me esforzaré por mostrar algo de la naturaleza de la oración en general. Concibo que la oración es el acercamiento del alma a Dios por medio de un glorioso Mediador, con la asistencia del Espíritu Santo, para presentar nuestras súplicas, alabanzas, etc., delante de Él.
David llama a la oración «derramar nuestro corazón delante de Él» (Sal. 62:8). Esto puede entenderse como la expresión del alma en cuanto a su visión de Dios, su aprecio por Él, su anhelo de recibir ayuda de Él, y sus devoluciones de gratitud por los favores ya recibidos.
Obsérvese aquí, es un ejercicio del corazón. Muchos se acercan con sus bocas mientras sus corazones están lejos de Dios. Pero el profeta dice: «Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte» (Is. 26:9).
Y en la verdadera oración, el corazón se derrama. Las penas más íntimas, las cargas y los deseos del alma son expuestos delante de Dios. Se confiesan los pecados, se presentan las necesidades y miserias, se solicita ayuda, se usan argumentos de varias clases. También se presentan peticiones y ruegos por otros, tanto en casa como fuera de ella, en todos los lugares y relaciones.
Asimismo, en una ejecución correcta de la oración hay una dedicación personal y entrega de todo nuestro ser a Dios. «Tuyo soy yo, sálvame, porque he buscado tus mandamientos» (Sal. 119:94; Is. 64:8-9). Sí, la misma naturaleza de la oración implica un compromiso1 de recibir y usar para Su gloria, y en conformidad a Su voluntad, los favores que el Señor conceda. Por tanto, el dulce salmista de Israel llama dos veces a la obra de la alabanza “pagar sus votos”. En el Salmo 116:14-18 y en el Salmo 61:4-8, dice: «Me refugiaré bajo la cubierta de tus alas… Porque tú, oh Dios, has oído mis votos… Así cantaré salmos a tu nombre para siempre, para pagar mis votos cada día». Observa aquí que este deber no debía cumplirse solo una vez al año, una vez al mes o una vez a la semana. Era su ejercicio diario.
Footnotes
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compromiso – obligación o deber. ↩