1. De la autoridad para la disciplina eclesiástica

  2. Consideramos necesario que se designe un día mensual, particularmente, para la disciplina, y que no se manejen tales asuntos en el día del Señor, el cual debe ser dedicado, de una manera diferente, a la adoración pública a Dios. Además, pueden presentarse ante la iglesia, asuntos (por motivos de disciplina) que no sería conveniente escuchar el día del Señor, para que no perturben los espíritus de los miembros y les impidan meditar sobre la Palabra que acaban de escuchar. En congregaciones pequeñas, tal vez un día cada dos o tres meses, sea suficiente.

  3. El poder de las llaves o recibir y expulsar de la congregación, está encomendada a la iglesia. El poder político de Cristo, dice el dr. Chauncy1, está en la iglesia, por lo cual se ejerce en el nombre de Cristo, teniendo todo gobierno y autoridad legal dentro de sí misma (Hch. 16:5; 2 Ts. 1:3-6). Así lo demuestra:

  4. La iglesia, en esencia, es el primer sujeto de las llaves.

  5. Deben, por necesidad para su preservación, purificarse de todos los miembros perniciosos2.

  6. Tienen poder para organizarse con los oficiales.

  7. Si es necesario que llamen a un oficial de afuera o a uno de otra iglesia, primero deben admitirlo como miembro para que puedan ordenar a su oficial de entre ellos mismos.

  8. Tienen el poder de expulsar a un pastor escandaloso de su cargo y de su membresía.

Este poder de Cristo se ejerce como encomendado a ellos por las manos del anciano designado por Cristo, cuya debida administración está en y con la iglesia para que esté a su cuidado y confianza —como mayordomo— del cual es responsable ante Cristo y la iglesia, y no enseñoreándose de la herencia de Dios3.

Y que el poder de las llaves está en la iglesia, se hace evidente en Mateo 18:17: “Si no oyere a la iglesia”. No se dice: “Si no oyere al anciano o a los ancianos”. También, se puede ver en lo que dice el apóstol Pablo, al ordenar a la iglesia, denunciar a la persona incestuosa. Él no da este consejo al anciano o a los ancianos de la iglesia, sino a la iglesia misma. Así que ordena a la iglesia que se aparte de todo hermano que camine desordenadamente. “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa” (1 Co. 5:4-5, 7; 2 Ts. 3:6-14).

Footnotes

  1. Isaac Chauncy (1632-1712) – Ministro, teólogo y autor congregacional inglés. Estudió teología y medicina en las universidades de Harvard y Oxford; sus obras incluyen extensos escritos sobre el orden eclesiástico. Nació en Ware, Hertfordshire, Inglaterra.

  2. Pernicioso – Malvado.

  3. Isaac Chauncy, La institución divina de las iglesias congregacionales, ministerio y ordenanzas [The Divine Institution of Congregational Churches, Ministry and Ordinances], 1697, 103-105.