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De la autoridad para la disciplina eclesiástica
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Consideramos necesario que se designe un día mensual, particularmente, para la disciplina, y que no se manejen tales asuntos en el día del Señor, el cual debe ser dedicado, de una manera diferente, a la adoración pública a Dios. Además, pueden presentarse ante la iglesia, asuntos (por motivos de disciplina) que no sería conveniente escuchar el día del Señor, para que no perturben los espíritus de los miembros y les impidan meditar sobre la Palabra que acaban de escuchar. En congregaciones pequeñas, tal vez un día cada dos o tres meses, sea suficiente.
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El poder de las llaves o recibir y expulsar de la congregación, está encomendada a la iglesia. El poder político de Cristo, dice el dr. Chauncy1, está en la iglesia, por lo cual se ejerce en el nombre de Cristo, teniendo todo gobierno y autoridad legal dentro de sí misma (Hch. 16:5; 2 Ts. 1:3-6). Así lo demuestra:
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La iglesia, en esencia, es el primer sujeto de las llaves.
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Deben, por necesidad para su preservación, purificarse de todos los miembros perniciosos2.
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Tienen poder para organizarse con los oficiales.
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Si es necesario que llamen a un oficial de afuera o a uno de otra iglesia, primero deben admitirlo como miembro para que puedan ordenar a su oficial de entre ellos mismos.
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Tienen el poder de expulsar a un pastor escandaloso de su cargo y de su membresía.
Este poder de Cristo se ejerce como encomendado a ellos por las manos del anciano designado por Cristo, cuya debida administración está en y con la iglesia para que esté a su cuidado y confianza —como mayordomo— del cual es responsable ante Cristo y la iglesia, y no enseñoreándose de la herencia de Dios3.
Y que el poder de las llaves está en la iglesia, se hace evidente en Mateo 18:17: “Si no oyere a la iglesia”. No se dice: “Si no oyere al anciano o a los ancianos”. También, se puede ver en lo que dice el apóstol Pablo, al ordenar a la iglesia, denunciar a la persona incestuosa. Él no da este consejo al anciano o a los ancianos de la iglesia, sino a la iglesia misma. Así que ordena a la iglesia que se aparte de todo hermano que camine desordenadamente. “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa” (1 Co. 5:4-5, 7; 2 Ts. 3:6-14).
Footnotes
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Isaac Chauncy (1632-1712) – Ministro, teólogo y autor congregacional inglés. Estudió teología y medicina en las universidades de Harvard y Oxford; sus obras incluyen extensos escritos sobre el orden eclesiástico. Nació en Ware, Hertfordshire, Inglaterra. ↩
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Pernicioso – Malvado. ↩
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Isaac Chauncy, La institución divina de las iglesias congregacionales, ministerio y ordenanzas [The Divine Institution of Congregational Churches, Ministry and Ordinances], 1697, 103-105. ↩