1. De la recepción de miembros

Pregunta: ¿Cuál es el orden para recibir miembros en la iglesia que antes no eran miembros en ninguna parte? Respuesta: a) La persona debe dar cuenta de su fe y de la obra de la gracia en su alma ante la iglesia. También se debe hacer una investigación estricta sobre su vida y conducta. b) Pero si por timidez, la persona no puede hablar ante la congregación, el anciano y dos o tres personas más, pueden recibir un informe de su fe y reportarlo a la iglesia. c) Pero si no se da plena satisfacción por el testimonio de personas buenas y creíbles sobre la vida y conducta de la persona, se le debe dejar en espera hasta que se obtenga satisfacción en ese sentido. d) Además, cuando la mayoría está satisfecha, pero una o dos personas no lo están, la iglesia y el anciano harán bien en esperar un poco de tiempo y esforzarse por satisfacer a tales personas, especialmente, si las razones de su disensión parecen ser de peso (Sal. 66:16; Hch. 9:26-27; 3 Jn. 1:9-10; Ro. 14:17-19; 1 P. 3:15; 1 Co. 14:40; Ro. 5:1-2; Hch. 11:2-6).

Pregunta: ¿Qué se debe hacer cuando una persona aspira a participar de la comunión, pero proviene de una iglesia que es corrupta o está errada en sus principios? Respuesta: a) La iglesia debe tener en cuenta su fe en todos los puntos fundamentales y la obra de la gracia en su corazón. b) Si está satisfecha, entonces enviará también, a pedir información a esa gente corrupta para saber si tienen algo en contra de su vida y conducta. c) Si está satisfecha en ambos aspectos, la iglesia puede recibirla.

Pregunta: ¿A quién se unen los miembros? ¿Al anciano o a la iglesia? Respuesta: Se unen a toda la comunidad de la iglesia, siendo incorporados como miembros de ella y allí deben permanecer, aunque el pastor sea removido por la muerte (Hch. 2:47; 5:11-15).