- Del deber de los miembros de la iglesia hacia el pastor
a. Es el deber de cada miembro, orar por su pastor y sus maestros: “Hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada” (2 Ts. 3:1). De nuevo, dice Pablo: “Orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo” (Col. 4:3). “La iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él” (Hch. 12:5). Los que descuidan este deber, parecen no preocuparse ni por su ministro ni por sus propias almas, ni por si los pecadores se convierten o no y la Iglesia es edificada. Ellos oran por su pan de cada día y ¿no oran para que el pan de vida les sea repartido en abundancia (1 Ts. 5:25; He. 13:18)? Los motivos para ello, son los siguientes:
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El trabajo de los ministros es grande: “Y para estas cosas ¿quién es suficiente?” (2 Co. 2:16).
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La oposición que se les hace no es pequeña (1 Co. 16:9).
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El fuerte llamado de Dios (así como el llamado de los ministros mismos) es para que los santos oren y supliquen, continuamente, por ellos (Col. 4:2-4).
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Sus debilidades y tentaciones son muchas.
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El crecimiento y edificación de la iglesia dependen del éxito de su ministerio.
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Si caen o fracasan1, Dios es deshonrado en gran manera, y sus caminos y pueblo son reprochados.
b. Deben mostrar una estima reverencial por ellos, dado que son embajadores de Cristo, también llamados gobernantes, ángeles, etc. Quienes los honran y los reciben, honran y reciben a Jesucristo. “Que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra” (1 Ts. 5:13). Nuevamente, él dice: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Ti. 5:17), es decir, según mi concepción, aquellos que son los más laboriosos.
c. Es el deber de los miembros de la iglesia, someterse a ellos, es decir, en todas sus exhortaciones, buenos consejos y reprensiones. Y cuando los llamen a cualquier deber extraordinario —como oración, ayuno o días de acción de gracias— si no ven ninguna causa justa por la que tales días no deban guardarse, deben obedecer a su pastor o anciano como en otros casos también. “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos” (He. 13:5, 17).
d. Es su deber cuidar de vindicarlos2 de las acusaciones injustas de hombres malvados o de lengua de infamia3, y no aceptar reproches contra ellos, ni afligir sus espíritus ni debilitar sus manos (Jer. 20:10; Sof. 2:8; 2 Co. 11:21-23).
e. Es el deber de los miembros acudir a ellos cuando están bajo problemas o tentaciones.
f. Es su deber, proporcionarles sustento4 confortable para ellos y sus familias, adecuado a su estado y condición. “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” (Gá. 6:6). “¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come de su fruto?” (1 Co. 9:7). “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Co. 9:14). “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?” (1 Co. 9:11). Deben ministrarles alegremente con toda la disposición de ánimo. Los ministros no deben pedir su pan, sino recibirlo con honor. El sustento del ministro, aunque no se realiza mediante diezmos como bajo la Ley, sin embargo, ahora tienen el mismo derecho a un sustento confortable como el que tenían entonces. La equidad del deber es la misma. El dr. Owen5 dice que nuestro Salvador y los apóstoles lo argumentan desde la base de la equidad y la justicia, y toda clase de leyes y reglas de justicia entre los hombres de todo tipo, lo demandan (Mt.10:9-10; 1 Co. 9:7-11; Stg. 5:4)6.
g. Es su deber adherirse a ellos y permanecer con ellos en todas sus pruebas y persecuciones por la Palabra (2 Ti. 1:16; 4:16).
h. El dr. Owen agrega otro deber de los miembros hacia su pastor, a saber, acordar reunirse cuando él lo señale: “Y habiendo llegado, y reunido a la iglesia…” (Hch. 14:27)7.
Preguntas resueltas
Pregunta: ¿Hay ancianos gobernantes aparte del pastor? Respuesta: Podría haber tal cosa en la Iglesia apostólica primitiva8, pero no vemos ninguna base para creer que sea un oficio permanente que deba continuar en la Iglesia, sino que fue sólo temporal:
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Porque no encontramos ninguna mención de las cualificaciones de tales ancianos, ni de cómo deben ser escogidos.
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Porque no leemos cuál es su trabajo y ocupación particular o en qué se diferencian de los ancianos predicadores. Sin embargo, vemos que la iglesia puede (si ve necesario) escoger a algunos hermanos capaces y discretos para ser de ayuda en el gobierno. Tenemos las cualificaciones de los obispos y diáconos directamente establecidas y cómo deben ser escogidos, y su trabajo declarado, pero no de ningún otro cargo u oficiales en la iglesia, sino de estos solamente (Ro. 12:8; 1 Ti. 3; Tit. 1:5-9).
Pregunta: ¿Puede un anciano de una iglesia, si es llamado, administrar justificadamente9 todas las ordenanzas a otra iglesia? Respuesta: Ciertamente no, pues no encontramos justificación para tal práctica, puesto que él es solamente, un pastor ordenado o un anciano de la iglesia en particular que lo escogió. No tiene derecho ni autoridad para administrar como anciano en ninguna otra donde no sea ni siquiera miembro.
Pregunta: ¿Puede una iglesia tener un maestro que no sea un anciano ordenado para que les administre todas las ordenanzas? Respuesta: También se puede preguntar: “¿Puede una iglesia actuar desordenadamente?”. ¿Por qué se deberían ordenar ministros, si otros no ordenados pueden hacer, justificadamente, todo su trabajo? Por lo tanto, si no tienen a nadie adecuadamente cualificado para ese cargo, deben buscar a alguien afuera que lo sea. Sin embargo, como decimos, “la necesidad no tiene ley”. Por tal razón, siempre y cuando no puedan hacer ninguna de las dos cosas, es mejor que su maestro sea llamado a hacerlo a que la iglesia esté sin su alimento y con sus ordenanzas eclesiásticas descuidadas. Sin embargo, que todas las iglesias se ocupen de organizarse y no que por codicia o negligencia del deber permanezcan como iglesias incompletas y, por lo tanto, bajo el pecado. Dios es un Dios de orden y no de confusión en todas las iglesias de los santos. ¡Y cuán severamente trató Dios en la antigüedad a los que se entrometieron en el trabajo y el oficio del sacerdote (1 S. 13:8-14), quienes no eran del sacerdocio ni fueron llamados por Él a administrar en las cosas santas10 (1 Co. 14:33-38)!
Footnotes
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Fracasan – Se extravían por una conducta pecaminosa. ↩
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Vindicar – Defender a quien se encuentra injuriado, calumniado o injustamente tratado. ↩
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Infamia – Difamación; calumnia. ↩
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Sustento – Apoyo financiero. ↩
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John Owen (1616-1683) – Teólogo, capellán en el ejército de Oliver Cromwell y vicecanciller de la Universidad de Oxford; la mayor parte de su vida fue ministro en iglesias congregacionales. ↩
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John Owen, Escol [Eshcol] (1648), 21-22. Subtitulado: Un racimo del fruto de Canaán… Reglas de dirección para el caminar de los santos en comunión, de acuerdo al orden del Evangelio [A Cluster of the Fruit of Canaan…Rules of Direction for the Walking of the Saints in Fellowship, according to the Order of the Gospel]. ↩
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Ibíd., 27. ↩
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Iglesia apostólica primitiva – Los primeros años de la Iglesia. ↩
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Justificadamente – De manera aceptable. ↩
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Nota del editor – Un pastor no es un sacerdote, sino que el autor hace una analogía entre la naturaleza del oficio de un sacerdote, como supervisor y administrador de la verdad de Dios al pueblo de Dios, y un pastor. ↩