1. Acerca de una verdadera y ordenada iglesia evangélica

Antes de que pueda haber una ordenada disciplina en una asamblea cristiana, ellos deben constituirse en una iglesia-estado1, de una manera ordenada y regular, de acuerdo con la institución de Cristo en el Evangelio.

  1. Una iglesia de Cristo, según la institución del Evangelio, es una congregación de cristianos piadosos que, siendo bautizados primero sobre la base de la profesión de fe, como una asamblea declarada, por mutuo acuerdo y consentimiento, se entregan al Señor y los unos a los otros de acuerdo con la voluntad de Dios, y se reúnen ordinariamente en un lugar para el servicio público y la adoración a Dios —entre los cuales se administran, debidamente, la palabra de Dios y los sacramentos2 de acuerdo con la institución de Cristo (Hch. 2:41-44; 8:14; 19:4-6; Ef. 1:1-2; 2:12-13, 19; Col. 1:2-4, 12; 1 P. 2:5; Hch. 5:13-14; Ro. 6:17; He. 6:1-2)—.

  2. La belleza y la gloria de tal congregación, consiste en que todos ellos son personas convertidas o “piedras vivas” (1 P. 2:5), estando, por el Espíritu Santo y la fe en la operación de Dios, unidas a Jesucristo, la preciosa piedra angular y el único fundamento de cada cristiano, así como de cada congregación particular y de toda la iglesia católica3 (Ro. 6:3-5; 1 P. 2:4-6; Ef. 2:20-21; Col. 2:19).

  3. Antes de que cada persona sea admitida como miembro en una iglesia así constituida, debe declarar a la iglesia (o al pastor que ella designe) lo que Dios ha hecho por su alma o sus experiencias de una obra salvadora de gracia en su corazón. También, la iglesia debe investigar y estar completamente satisfecha con respecto a su vida santa o buena conducta4 (Sal. 66:16; Hch. 11:4-6, 23-24; 1 P. 3:1; 2 Co. 8:5; Jer. 50:5).

Cuando son admitidos como miembros, ante la iglesia, deben entrar solemnemente en un pacto para caminar en comunión con esa congregación en particular, y someterse al cuidado y disciplina de la misma, y caminar fielmente con Dios en todas sus santas ordenanzas, y ser alimentados y tener comunión allí, y adorar a Dios allí cuando la iglesia se reúne (si es posible), y entregarse a la vigilancia y al cuidado del pastor y el ministerio del mismo. El pastor entonces, también manifestará, en el nombre de la iglesia, la aceptación de cada persona, y se esforzará en cuidar de ellos y en velar por ellos en el Señor —los miembros serán los primeros en sentirse satisfechos de recibirlos y de tener comunión con ellos—. Y así, el pastor les da la mano derecha del compañerismo como iglesia o iglesia orgánica5 (He. 13:17; 1 P. 5:1-2).

Una iglesia así constituida debe escoger, inmediatamente, a un pastor/anciano o ancianos, y diáconos. No leemos de ningún otro oficial u oficios en la iglesia. Pablo establece la clase de hombres que deben ser y cuán cualificados deben estar, en sus cartas a Timoteo y Tito. Además, deben tener especial cuidado de que los obispos (o supervisores/ancianos), así como los diáconos, tengan, de alguna manera competente, todas esas cualificaciones. Y, en un día de solemne oración y ayuno, los eleven6 a su cargo (ya sean pastores o diáconos). Ellos, al aceptar el oficio, deben ser ordenados con oración e imposición de manos de los ancianos —habiendo sido primero probados y considerados aptos para un oficio tan sagrado—. Por lo tanto, son iglesias muy desordenadas, aquellas que no tienen un pastor o pastores ordenados. No actúan conforme a la regla del Evangelio, pues les falta algo (1 Ti. 3:2-7; Tit. 1:5-10; 1:7; Hch. 6:6; 1 Ti. 5:22).

Footnotes

  1. Iglesia-estado – Congregación debidamente constituida bajo el gobierno de Cristo; iglesia visible de Cristo en la tierra, ordenada de acuerdo a la palabra de Cristo.

  2. Sacramentos y ordenanzas – Como lo deja claro el texto, los bautistas particulares ingleses del siglo XVII como Benjamin Keach, William Kiffin, William Collins y Hércules Collins, usaron los términos ordenanza y sacramento de manera intercambiable, aunque, aparentemente, con diferentes énfasis. Una ordenanza es algo ordenado divinamente y un sacramento es “tanto un signo como un medio de gracia” (Richard A. Muller, Diccionario de términos teológicos latinos y griegos [Dictionary of Latin and Greek Theological Terms], 267). El término ordenanza apunta a su origen, su ordenación divina; por ejemplo, el mandato de Cristo para que sus discípulos practiquen el bautismo y la cena del Señor. El sacramento apunta a su función: Lo que esas ordenanzas significan o transmiten. Ordenanza tenía un significado más amplio que sacramento y los bautistas particulares la emplearon para fortalecer sus argumentos a favor del bautismo de los creyentes. El concepto de sacramento surgió de la traducción del griego mysterion (misterio) al latín, sacramentum, que en latín clásico significaba el juramento de lealtad de un soldado, acompañado por el símbolo de un tatuaje. De ahí, la idea desarrollada de los sacramentos como “signos de cosas santas” (Carter Lindberg, Reformas europeas [European Reformations], 182) o como un “signo visible de una gracia invisible” (Muller, 267). El catolicismo romano enseña que un sacramento confiere la gracia ex opere operato, lo cual significa que éste canaliza la gracia eficaz de Dios automáticamente —sin fe ni arrepentimiento en el receptor—. En contraste, los bautistas de los siglos XVII y XVIII, no usaron el término sacramento como lo hace el romanismo. Por ejemplo, en Un catecismo ortodoxo [An Orthodox Catechism] (1680) de Hércules Collins, en la pregunta 65, leemos: “¿Qué son los sacramentos? Son signos y sellos sagrados [confirmaciones] puestos ante nuestros ojos y ordenados por Dios para esta causa, para que Él pueda declarar y sellar por ellos, la promesa de su Evangelio a nosotros, a saber, que Él da gratuitamente, la remisión de los pecados y la vida eterna… a todo aquel en particular que cree…”. Collins firmó la Segunda Confesión Bautista de Londres de 1677/89, que siempre usa el término ordenanza, en lugar de sacramento, el cual nunca es usado. Y Un sermón predicado en la ordenación de ancianos y diáconos en una congregación bautista [A Sermon Preached at the Ordination of an Elder and Deacons in a Baptized Congregation] de Nehemías Coxe, habla de “… la administración de los sacramentos u ordenanzas de institución positiva en la iglesia”. Entonces, para Keach y otros bautistas del siglo XVII, la palabra de Dios, el bautismo, la cena del Señor y la oración (Col. 3:16), eran ordenanzas o sacramentos, es decir, “medios de gracia” ordenados por Dios por los cuales, Dios Padre, a través de Cristo, envía al Espíritu Santo para que transmita bendiciones espirituales eficaces y fortaleza a los creyentes. Esto es llamado, a menudo, “la perspectiva de la presencia espiritual”.

  3. Iglesia católica – Católica es usada aquí, en su sentido original de “universal”, que no debe confundirse con el catolicismo romano; “toda la iglesia católica” es la iglesia universal de Jesucristo, compuesta por todos los verdaderos creyentes de todos los tiempos.

  4. Conducta – Estado de su vida espiritual.

  5. Orgánica – La descripción de la iglesia, no es simplemente como una organización, sino un organismo vivo, es decir, funcionando como el cuerpo de Cristo, vivo en el Espíritu Santo (1 Co. 12:12-25).

  6. Eleven – Ordenen, instalen.