Relación, no “Religión”
Ignorancia de Engreimiento
Y vi a estos dos peregrinos bajando las montañas por el camino hacia la Ciudad. Un poco más abajo de estas montañas, del lado izquierdo, se encuentra el país de Engreimiento, desde el cual llega un sendero pequeño y torcido al camino en que caminaban los peregrinos. Aquí se encontraron con un muchacho con mucha energía que venía de aquel país, y se llamaba IGNORANCIA. CRISTIANO le preguntó de dónde venía y a dónde iba.
—Señor, nací en el país que queda un poquito a la izquierda, y voy a la Ciudad Celestial.
—Pero, ¿cómo crees que vas a entrar por esa puerta, sin encontrarte allí con dificultades?
—Tal como lo hacen otras buenas gentes —fue la respuesta.
—Pero, ¿qué pase tienes para mostrar a esa puerta que cause que quieran abrirte la puerta?
—Sé que mi Señor me dejará pasar, y he sido bueno toda mi vida: le pago a cada uno lo que le debo, oro, ayuno, pago los diezmos, doy limosnas y he dejado mi país para ir a donde voy (Luc. 18:9-14).
—Pero no entraste por la puerta de hierro a la entrada de este camino. Viniste por aquel sendero torcido. Me temo, entonces, que a pesar de lo que pienses de ti mismo, cuando llegue el día de rendir cuentas, te acusarán de ser ladrón y robador, en lugar de conseguir entrada a la Ciudad (Juan 10:1).
—Caballeros, ustedes me son totalmente extraños, no los conozco, conténtense con seguir la religión de su país y yo seguiré la religión de la mía. Espero que todo termine bien. En cuanto a la puerta de la cual habla, tenemos, como pueden ver, un verde sendero muy agradable, que baja directamente de nuestro país.
Cuando CRISTIANO vio que el hombre era sabio en su propia opinión, le susurró a ESPERANZA:
—Más esperanza hay del necio que de él (Prov. 26:2) —y agregó—“Y aun mientras va el necio por el camino, le falta cordura, y va diciendo a todos que es necio” (Ecl. 10:3).
Luego dijo ESPERANZA:
—Sigamos adelante, y dejemos de hablar con él.
Así que los dos siguieron adelante, e IGNORANCIA venía detrás.