Los compañeros de Conveniencia

Luego vi en mi sueño que CRISTIANO y ESPERANZA lo dejaron y anduvieron adelante de él a buena distancia; pero uno de ellos, mirando atrás, vio a tres hombres que venían siguiendo a CONVENIENCIA, y cuando se le acercaron, este les hizo una profunda reverencia, a la cual correspondieron ellos. Los nombres de los hombres eran APEGO AL MUNDO, AMOR AL DINERO y CODICIA, y se habían conocido en el pasado pues habían sido compañeros de escuela en el pueblo de DESEO DE GANANCIAS, y habían aprendido a la perfección el arte de obtener, ya por fraude, adulación, mentira o por hacerse los religiosos.

Cuando, como dijo, se saludaron, AMOR AL DINERO le preguntó a CONVENIENCIA, porque podían ver a CRISTIANO y ESPERANZA:

—¿Quiénes son aquellos que van adelante?

—Son un par que vienen de tierras lejanas y que están haciendo el mismo peregrinaje.

Entonces preguntó AMOR AL DINERO:

—¿Y por qué no nos esperan, para que disfrutemos de su buena compañía, porque ellos, nosotros y usted, espero, estamos haciendo el mismo peregrinaje?

—Sí, pero estos hombres son tan rígidos —respondió CONVENIENCIA— y aman tanto sus propias nociones y estiman tan poco las opiniones de los demás, que aun si son piadosos, si no coinciden con ellos en todo, se niegan a andar con ellos.

—Eso es malo —dijo CODICIA— pero leemos de algunos que son demasiado justos, y la rigidez de ellos los hace juzgar y condenar a todos, menos a sí mismos. Pero, ¿cuántos y cuáles eran los puntos en que ustedes diferían?

CONVENIENCIA les explicó:

—Ellos creen que es su deber proseguir el camino no importa cómo esté el tiempo, mientras que yo espero viento y marea favorables; ellos se mantienen firmes no importa los riesgos, yo prefiero no arriesgarme. Ellos están dispuestos a perderlo todo por el Señor, yo creo en aprovechar todas las ventajas para asegurar mi vida y mis propiedades. Ellos andan en su religión aun cuando esta anda en harapos y es despreciada, en cambio yo estoy de acuerdo con ella mientras se pasea en sandalias de plata en el sol y está rodeada de aplausos.

APEGO AL MUNDO agregó:

—Y tiene usted razón, pues, por mi parte, me parece que es un necio el que teniendo la libertad de conservar lo que tiene, es tan tonto que está dispuesto a perderlo. Seamos astutos como serpientes. En lo que a mí toca, prefiero aquella religión regida por la razón: ya que Dios nos ha brindado las cosas buenas de la vida, su voluntad es que las conservemos. Abraham y Salomón se hicieron ricos siendo religiosos. Y Job dice que el hombre bueno amontonará el oro como polvo; pero aquellos hombres que van adelante no piensan así, si son como usted los describe.

—Creo que todos estamos de acuerdo en esto, así que no necesitamos seguir hablando del asunto —dijo CODICIA.

Dijo AMOR AL DINERO:

—No, no hay razón para seguir hablando de esto, porque el que no cree en las Escrituras ni en la razón (y ya ven que tenemos a los dos de nuestro lado), no conoce su propia libertad ni busca su propia seguridad.

Entonces preguntó CONVENIENCIA:

—Como ven, hermanos, estamos todos en un peregrinaje. Permítanme proponerles el siguiente caso: Supongamos que un mercader tuviera la oportunidad de obtener las buenas bendiciones de esta vida. Y si no pudiera obtenerlas por ningún medio excepto —por lo menos aparentemente— que se hiciera extraordinariamente celoso sobre algunos puntos de la religión, que nunca había pensado antes, ¿no podría acaso usar este medio para obtener este fin, y aun así ser un hombre muy sincero?

—¿Acaso un pastor —dijo AMOR AL DINERO— no conseguiría vivir mejor alterando sus principios, o un mercader por hacerse religioso? Además, el hombre que obtiene esto por hacerse religioso, consigue aquello que es bueno. Por la tanto, hacerse religioso, a fin de conseguir todo esto, es un designio bueno y provechoso.

La respuesta de AMOR AL DINERO a la pregunta de CONVENIENCIA fue aplaudida por todos, por lo que acordaron que, en general, era sumamente sana y ventajosa. Y porque, según creían, nadie podría contradecirles, y porque CRISTIANO y ESPERANZA estaban todavía a poca distancia, acordaron acercase a ellos y hacerles la pregunta, especialmente porque se habían opuesto antes a CONVENIENCIA.