La Ciudad de Oro (vista desde el País de Beula)
La Ciudad de Oro (vista desde el País de Beula)
Después vi en mi sueño que los peregrinos habían pasado la Tierra Encantada y entrado en el País de Beula, cuyo ambiente era muy dulce y agradable, y como el camino pasaba por este país, los peregrinos se reconfortaron allí por algún tiempo. Allí les fue agradable oír el canto de las aves y ver las flores en los campos. En esta tierra alumbraba el sol día y noche, pues está más allá del Valle de Sombra de Muerte, y también fuera del alcance del Gigante DESESPERACIÓN.
Aquí estaban a la vista de la ciudad a donde iban; también encontraron algunos de sus habitantes, ya que en este país los Seres Resplandecientes solían pasear porque está al lado del cielo. Allí oyeron voces que salían de la ciudad que decían: “Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.” Aquí todos los habitantes del país los llamaban “Pueblo santo, los redimidos del Señor” (Isa. 62:4-12).
Cuanto más se acercaban a la Ciudad, una vista más clara de ella tenían. Era de perlas y piedras preciosas, sus calles eran de oro, de manera que, a causa de la gloria de la Ciudad, y el reflejo de los rayos del sol que la hacían resplandecer aún más, CRISTIANO se sintió enfermo, y ESPERANZA también. Por eso, se acostaron un rato, clamando: “Si veis a mi amado, dile que estoy enfermo de amor (Cant. 2:5).
Luego se acercaron más y más a los huertos, viñedos y jardines, cuyas puertas daban al camino real. Vieron al jardinero, quien les dijo que los jardines y viñedos habían sido plantados para recreo del Rey y para consuelo de los peregrinos.
Pero, como he dicho, el reflejo del sol sobre la Ciudad (siendo la Ciudad de oro puro) era extremadamente glorioso, tanto que aún no podían mirarla directamente, sino por medio de un instrumento hecho para ese fin (Apoc. 21:18; 2 Cor. 3:18). Y vi que cuando seguían su camino salieron a su encuentro dos varones con vestiduras que brillaban como el oro, y sus rostros eran relucientes como la luz.