En busca del Salvador
El Pantano de la Desconfianza
Ahora bien, cuando terminaban de conversar, se aproximaban a un pantano cenagoso que había en medio de la llanura, y ambos, por no estar atentos, cayeron en el cieno. El nombre del pantano era Desconfianza. Allí pues, se revolcaron por algún tiempo y se llenaron de lodo porque no vieron los escalones de piedra en el medio, y CRISTIANO, por la carga que llevaba, comenzó a hundirse en el fango.
Entonces dijo FLEXIBLE:
—¡Ay, CRISTIANO! ¿y ahora qué haremos?
—De veras que no lo sé —contestó este.
Con esto, FLEXIBLE empezó a perder la paciencia, y le dijo a su compañero:
—¿Es esta la felicidad de que me hablaste? Si tan mala suerte hemos tenido al comenzar, ¿qué podemos esperar desde ahora hasta terminar nuestro viaje? Si salgo de esto con vida, te dejaré disfrutar solo de aquel país.
Haciendo unos esfuerzos desesperados, logró salir del pantano, por el lado que quedaba cerca de su casa, allá se fue y CRISTIANO no lo volvió a ver.
De manera que CRISTIANO quedó para arreglárselas solo en el pantano de la Desconfianza. Siguió luchando para llegar a la orilla más retirada de su casa y más inmediata a la puerta angosta. Pudo llegar, pero no salir del pantano por la carga que llevaba sobre su espalda.
Pero vi llegar, en mi sueño, a un hombre cuyo nombre es AUXILIO, quien le preguntó qué hacía allí_._
_—_Señor, —le dijo CRISTIANO— un hombre llamado EVANGELISTA me dirigió hacia aquella puerta, para que escapara yo de la ira venidera, y cuando iba en camino, caí aquí.
Entonces AUXILIO le dijo:
—¿Pero por qué no buscaste los escalones?
—El miedo se apoderó de mí de tal manera que tomé el camino más corto y caí en este pantano.
—Dame la mano.
Se la dio, y AUXILIO lo sacó a tierra firme mandándole seguir su camino (Sal. 40:2).
Pero CRISTIANO se le acercó y le preguntó:
—Señor, ya que por este rumbo es el camino desde la ciudad de Destrucción a la puerta aquella, ¿no se podría arreglar este camino pero que los pobres viajeros puedan pasar más seguros por aquí?
—Este pantano —dijo AUXILIO— es causado por los muchos temores y dudas que aquí se asientan. Se ha tragado el menos veinte mil coches llenos de instrucciones sanas. Es un lugar que no tiene arreglo: es el descenso por el cual se sume continuamente la suciedad que es parte de vivir en el pecado, y por eso se llama el pantano de la Desconfianza. Porque cuando el pecado cobra conciencia de su condición perdida, surgen en su alma muchos temores que lo desaniman, y se juntan y vienen a parar en este lugar: y tal es la razón por lo que este suelo está en tan malas condiciones.