El juicio de Fiel

Fueron acusados de ser enemigos del negocio de la Feria de Vanidad. El juez era ODIO A LO BUENO. En su defensa, FIEL dijo que era un hombre de paz y que únicamente se había puesto en contra de todo lo opuesto al Señor. Cuando lo presionaron, finalmente dijo:

—¡Desafío a BEELZEBUB, el rey de ustedes y a todos sus ángeles!

Llegaron entonces tres testigos, a saber: ENVIDIA, SUPERSTICIÓN y BUSCA FAVOR, a quienes les preguntaron si conocían al reo y qué podían decir en nombre de su señor y rey en su contra.

Entonces se adelantó ENVIDIA y dijo así:

—Mi señor, conozco a este hombre desde hace mucho tiempo, y puedo afirmar bajo juramento ante este honorable tribunal, que…

Fue interrumpido por ODIO A LO BUENO quien dijo:

—¡Un momento! Pónganlo bajo juramento.

Así lo hicieron (Stg. 5:12). Y ENVIDIA continuó:

—Mi señor, este hombre, a pesar de llamarse FIEL, es uno de los más viles de nuestro país. No respeta a príncipe, a pueblo, ni a la ley ni a las costumbres, sino que hace todo cuanto puede para convencer a las personas que adopten sus ideas desleales, que él llama en general, principios de fe y santidad. Y le he oído decir que el cristianismo y las costumbres de nuestra población de Vanidad son totalmente opuestos, y que no pueden ser reconciliados. Diciendo esto, mi señor, no solo condena nuestras acciones tan loables, sino también a nosotros por realizarlas.

Luego llamaron a SUPERSTICIÓN, y le preguntaron qué podía alegar en pro de su señor y rey y en contra del acusado. Dijo:

—Mi señor, no conozco bien a este hombre, ni ganas tengo de conocerle, porque le he oído decir que nuestra religión de nada sirve y que con ella es imposible agradar a Dios. Al afirmar esto, mi señor, usted sabe muy bien lo que quiere decir, que nuestro culto es vano y que, al final, seremos condenados.

Después hicieron prestar juramento a BUSCA FAVOR, y le ordenaron decir lo que sabía en pro de su señor el rey y en contra del preso.

—Mi señor, como ustedes saben conozco a este sujeto desde hace mucho tiempo, le he oído decir cosas que no debiera, porque ha vituperado a nuestro Príncipe BEELZEBUB, y lo ha llamado a usted, mi señor, ¡un despreciable villano! Y ha hablado con desprecio de sus amigos, cuyos nombres son, el Señor VIEJO HOMBRE, el señor DELEITE CARNAL, el señor GLOTÓN, el señor DESEO DE VANAGLORIA, el anciano señor LUJURIA, el señor VORACIDAD y todos los demás de nuestra nobleza. Además, ha dicho que si fuera posible, ninguno de estos nobles estaría todavía en esta población.

Cuando hubo concluido BUSCA FAVOR, el juez le gritó a FIEL:

—¡Tú, renegado, hereje, traidor! No mereces seguir viviendo sino ser ajusticiado inmediatamente, pero para que todos vean la paciencia con que te tratamos, escucharemos lo que tú, vil apóstata, tienes que decir.

FIEL respondió lo siguiente:

—1. Digo, pues en contestación a lo que el señor ENVIDIA ha declarado, que jamás he dicho más que lo siguiente: Que cualquiera de las reglas, leyes, costumbres o personas que estén claramente en contra de la Palabra de Dios, son también claramente opuestas al cristianismo. Si me he equivocado al decir esto, convénzame de mi error y estoy pronto para retractarme aquí delante de ustedes. 2. En cuanto a la acusación del señor SUPERSTICIÓN, he dicho solo esto: que en el culto a Dios se necesita fe divina, y que no puede existir una fe divina sin una revelación divina de la voluntad de Dios. Por lo tanto, cualquier cosa que se introduzca al culto de Dios que no esté de acuerdo con la revelación divina, no puede ser más que una fe humana, fe que no será provechosa para la vida eterna. 3. En cuanto a lo que dijo BUSCA FAVOR, respondo que el príncipe de este pueblo, con toda la chusma de asistentes que él mismo nombró, mejor estuvieran en el infierno que en esta población y este país ¡y que el Señor tenga misericordia de mí!

El juez llamó al jurado —que durante todo este tiempo había estado oyendo y observando— y dijo:

—Señores del jurado, en los días de Faraón el Grande, siervo de nuestro príncipe, con el fin de que los creyentes de una religión contraria no se multiplicasen y se hicieran demasiado fuertes, se promulgó una ley ordenando que todo infante varón fuera arrojado al río (Éxo. 1:7-22). Hubo también una ley en los días de Nabucodonosor el Grande, otro de sus siervos, que ordenaba que todo el que no se postrara para adorar a su imagen de oro, fuese arrojado a un horno de fuego (Dan. 3:1-18). También en la época de Darío fue publicado otro edicto, mandando que cualquiera que invocase a otro Dios que no fuera él mismo durante un tiempo señalado fuera arrojado al foso de los leones (Dan. 6:1-9). Ahora bien, el acusado ha quebrantado la esencia de estas leyes, no solo de pensamiento, lo cual es intolerable.

—Por lo tanto —continuó diciendo— aquí es evidente un crimen, pues disputa contra nuestra religión, y por la traición que ha confesado, merece la pena de muerte.

Con esto se retiraron los jurados para deliberar. El primero, el principal, el Sr. CEGUEDAD, dijo:

—Veo claramente que este hombre es un hereje.

Luego dijo el Sr. INÚTIL:

—¡Fuera de esta tierra con semejante sujeto!

—Sí —apoyó el Sr. MALICIA—, porque detesto hasta su aspecto.

Entonces el Sr. LASCIVIA dijo:

—Nunca lo aguanté.

—Yo tampoco —agregó el Sr. LIBERTINAJE—. Siempre me condenaba por mi manera de vivir.

—¡A lincharlo! ¡A lincharlo! —dijo el Sr. VOLUBLE.

—Es un patán, —dijo el Sr. MENTIRA.

—Un tipo lastimoso —dijo el Sr. SOBERBIA.

—Lo aborrezco —dijo el Sr. ENEMISTAD.

—Lincharlo sería demasiado bueno para él—, dijo el Sr. CRUELDAD.

—Saquémoslo ya del medio —dijo el Sr. ODIO A LA LUZ—, declarémoslo culpable de muerte.

Lo sacaron, pues, para hacer con él según la ley. Primero lo azotaron, luego lo abofetearon, le clavaron cuchillos en la carne. Después de eso lo apedrearon, lo picotearon con espadas y finalmente lo redujeron a cenizas en una hoguera. Tal fue el final de FIEL. Ahora vi que detrás de la multitud había un carruaje tirado por dos caballos esperando a FIEL quien, en cuanto sus adversarios lo hubieron ultimado, fue recibido en él y traspasando las nubes y al son de clarines, fue llevado por el camino más directo a la Puerta Celestial.

En cuanto a CRISTIANO, tuvo un respiro y fue devuelto a la cárcel donde permaneció por un tiempo. Pero Aquel que dispone todas las cosas y tiene en su mano el poder de restringir el furor de las gentes, dispuso que CRISTIANO escapara y siguiera su camino. Y al andar cantaba_:_

—¡Con cuánto valor, oh FIEL, has profesado tu fe en Jesús con quien serás bendito, mientras sufra el incrédulo obstinado la pena que merece su delito! Tu nombre, por morir cual buen soldado, con letras indelebles queda escrito, y si en el mundo y para el mundo mueres, gozarás eterna vida de placeres.

Ahora vi en mi sueño que CRISTIANO no iba solo pues lo acompañaba uno de nombre ESPERANZA, (quien se había convertido por las palabras y la conducta de CRISTIANO y de FIEL en la feria). Así, uno murió por dar testimonio de la verdad, y otro se levantó para ser compañero de CRISTIANO en su peregrinaje. ESPERANZA le dijo a CRISTIANO que también había muchos otros de la feria que a su tiempo seguirían su ejemplo.