- Sumario y Conclusión
Si tú, estimado lector, perteneces a una iglesia que fielmente te rodea con todos los medios de gracia establecidos por Dios para la disciplina formativa, eres una persona bienaventurada. Y si esa iglesia también practica con fidelidad la disciplina correctiva, eres doblemente bendecido al estar rodeado de otro medio ordenado por Dios para guardarte en ese camino angosto que conduce a la vida.
Confío en que la lectura de este folleto ha fortalecido tu convicción y ampliado tu comprensión respecto a la necesidad de la disciplina correctiva, los propósitos que persigue y las formas que debe adoptar. Y también espero que hayas tomado en serio las advertencias pastorales prácticas acerca de los abusos que continuamente socavan este maravilloso medio de gracia.
Si en algún momento tus pastores te exhortan a unirte a la congregación para implementar las directrices bíblicas relacionadas con asuntos de disciplina correctiva, que puedas demostrar la realidad de tu discipulado obedeciendo su administración del gobierno de Cristo en Su iglesia. Pocas cosas traen mayor gozo a los pastores de una grey de Cristo que ver a los miembros apoyándolos en oración, al buscar recuperar a una oveja descarriada mediante la disciplina correctiva administrada conforme a la Escritura. El testimonio de Pablo sobre esta realidad, en referencia a la iglesia de Corinto —tal como se registra en 2Corintios 7:2-16— es una afirmación conmovedora y contundente de este hecho.