Adoración pública

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24).

“Nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios” (Filipenses 3:3).

“En vano me honran” (Mateo 15:9).

“Tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario” (Colosenses 2:23).

Introducción

Vivimos en una época cuando hay una gran cantidad de adoración pública de carácter religioso. La mayoría de los ingleses que respetan las apariencias asisten los domingos a alguna iglesia o capilla1. No asistir a un lugar de oración en este país, sea lo que sea en otras latitudes, en la actualidad es la excepción y no la regla. Pero no basta con que a veces adoremos. Queda por responder a una importante pregunta: “¿De qué manera adoramos al Señor?”.

No toda adoración religiosa es correcta a los ojos de Dios. Creo que esto es claro como el sol del mediodía para el lector sincero de la Biblia. La Biblia habla de adoración que es “en vano” al igual que la que es auténtica, y de “culto voluntario” al igual que de la adoración espiritual. Suponer, como algunos ignorantes, que a dónde vamos los domingos no tiene importancia, y que poco interesa cómo se lleva a cabo el culto con tal que se realice, es una sandez. Los empresarios no conducen de este modo sus negocios. Vigilan la manera como se cumple el trabajo y no aceptan que se realice con displicencia. No nos engañemos: “Dios no puede ser burlado” (Gá. 6:7). La pregunta ¿De qué manera adoramos al Señor? es seria.

Voy a desglosar el tema de la adoración y dar algunos principios bíblicos sobre ella. En una época de profunda ignorancia en algunos sectores y de sistemática enseñanza falsa en otros, mantengo que es de primordial importancia tener ideas claras acerca de todos los puntos discutibles en la religión. Me temo que miles de hombres y mujeres de esta nación no pueden dar razón de su fe y práctica. No saben lo que creen, por qué creen lo que creen ni por qué hacen lo que hacen. Son como niños arrastrados por todo viento de doctrina (Ef. 4:14), y caen presa del primer hereje astuto que se cruza en su camino. En un día como este, tratemos de aferrarnos a algunas ideas concretas sobre la adoración cristiana.

Demostraré las [siguiente cinco cosas]:

  1. Importancia general de la adoración pública

  2. Principios sustanciales de la adoración pública

  3. Elementos esenciales de la adoración pública completa

  4. Cosas que se deben evitar en la adoración pública

  5. Análisis a los cuales debe someterse nuestra adoración pública

Limito intencionalmente mi atención a la adoración pública. No toco el tema de hábitos de adoración privada, como ser orar, leer la Biblia, el auto examen y la meditación. No dudo que sean la raíz del cristianismo personal y que sin ellos toda religión pública llevada a cabo es totalmente en vano. Pero no son el tema que hoy quiero enfocar.