SERMÓN 3 – LA IMPORTANCIA DE PREPARARSE PARA LA ADORACIÓN
LEVÍTICO 10:3: En los que a mí se acercan me santificaré.
Solo agregaré un detalle más a lo que dijimos el último día y luego continuaré.
Si en los deberes de la adoración estamos cerca de Dios, entonces aparece el gran honor que Dios otorga a sus siervos que lo adoran. Ciertamente, los adoradores de Dios tienen gran honor puesto sobre ellos porque el Señor les concede que se acerquen a él, son los que son preciosos y honorables a sus ojos. No me ensancharé en esto, solo les daré tres Escrituras que muestran el gran honor y respeto que Dios pone sobre aquellos que él admite para que vengan y lo adoren.
(1) La primera Escritura está en Deuteronomio 4:17. Allí Moisés hablando del pueblo de Israel, y el gran respeto que Dios les mostró a ellos más que a los demás, pues dice él: “¿Qué nación hay tan grande que tenga a Dios tan cerca de ellos, como el Señor nuestro Dios en todas las cosas que le pedimos?” ¿Qué nación hay tan grande como tú? (Tan grandioso) ¿Por qué se dice que la nación de Israel es una nación más grande que otras naciones?
¿De qué manera es grande? En que tiene a Dios tan cerca de ellos en todas las cosas por las que lo invocan: en esto cualquier hombre o mujer, o nación, puede decirse que es grande, es decir, grandemente honrado por el Señor Dios, por tener al Señor cerca de ellos, y estar cerca de él, aquí está la grandeza de una nación, pensarías que si uno describiera la grandeza de una nación, debería ser en su gran riqueza, su gran comercio y tráfico que tienen y el lugar fértil en el que viven, no, esta no es la grandeza de una nación, sino: “¿Qué nación hay tan grande que tenga a Dios tan cerca de ellos?” Existe la grandeza de una nación, por lo que un corazón espiritual consideraría que la grandeza consiste en tener a Dios cerca de ella.
(2) La segunda Escritura está en Números 16:9. Allí tenemos a Moisés hablando a los hijos de Coré reprendiéndolos por su pecado, y les trae esta agravación de la grandeza de su pecado, dice: “¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él?” Es decir, que vengas a adorarlo, ¿es esto una pequeña cosa para ti? ¿No es este honor suficiente? Como si Moisés hubiera dicho: ¿Por qué luchas por más honor, el Señor te ha separado para acercarte a él?
Objeción: Dirás: ¿No fue esto dicho a los sacerdotes?
Respuesta: Pero se puede decir de toda alma bondadosa, porque a todo creyente Cristo lo ha hecho rey, sacerdote y profeta para sí mismo. Ahora, no hay creyente que Jesucristo no lo haya separado del resto del mundo para estar cerca de Dios. Ésta es la dignidad que Dios ha puesto sobre ti que estás separado por su gracia para ser uno cerca de Él, mientras que otros del mundo se apartan de él, continuamente se apartan más y más de Él; pero digo que el Señor por su gracia te ha apartado para Él, como dice en el Salmo 4:3: Jehová ha escogido al piadoso para sí: Tú estás separado del mundo, ¿para qué propósito? Es para que puedas estar cerca de Él, este es tu privilegio, y debes considerarlo como tu gran honor, no tienes en el mundo el honor y el respeto que tienen los demás, pero eres uno de los apartados para Dios que estás cerca de Él.
(3) Una tercera escritura está en Salmos 73:28. Allí pueden ver cómo el profeta David tuvo en alta estima el gran honor que el Señor le dio en esto, al estar cerca de Dios: “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien”.
Fíjense cómo habla: “en cuanto a mí el acercarme a Dios es el bien”: ¿por qué? “Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán. Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta” (Salmos 73:27). Como si dijera, hay algunos que parecían estar cerca de ti hasta ahora, que eran como la esposa del marido, pero se han apartado a prostituirse lejos de ti, viles hipócritas, viles apóstatas, se han ido a prostituirse lejos de ti, sus corazones son carnales, no encontraron ese contentamiento y satisfacción en tu adoración como lo hacen tus santos, y por lo tanto se han ido a prostituirse lejos de ti, “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien”.
Esta es una excelente escritura, ¿ves a algunos jóvenes, u otros que fueron muy atrevidos no hace muchos años, y hablaban de cosas buenas y parecían regocijarse en la palabra?, pero ahora se han ido como lo hace una ramera, se han apartado de Dios y de sus caminos, y ¿los placeres de la carne se han apoderado de sus corazones? “Tú destruirás (dice David) a todo aquel que de ti se aparta”. Así que debes pensar dentro de ti mismo, ¡Oh, miserable es la condición de aquellos que una vez fueron avanzados en la profesión de la religión y ahora se han ido a prostituir lejos de Dios, “Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien”! Se han alejado de ti, y los destruirás, pero esto es bueno: que me acerque a ti, me bendigo a mí mismo al acercarme a ti, el Señor, y bendigo la hora en que alguna vez me acerqué a ti, y que alguna vez conocí los caminos en los que mi alma se ha acercado a Dios. Los que adoran a Dios correctamente, y se deleitan en la adoración de Dios, son aquellos que tienen un gran honor sobre ellos al acercarse a Dios. Y así hemos terminado el primer punto.
ii. El segundo punto, que nos detendrá por algún tiempo, es:
El nombre de Dios es santificador mientras nos acercamos a Dios.
Cuando adoramos a Dios, nos acercamos a él, pero prestemos atención a cómo nos acercamos, Hebreos 10:22: “acerquémonos con corazón sincero”. “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie” (Eclesiastés 5:1). Ahora, nos esforzaremos en explicar cómo santificar el Nombre de Dios al acercarnos a Él.
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Primero, mostrarte en qué consiste la santificación del nombre de Dios, o qué debemos hacer para santificar el Nombre de Dios acercándonos a él.
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La razón por la que Dios hará que su nombre sea santificado en los que se acercan a él.
Cómo debemos santificar el nombre de Dios acercándonos a Él?. Es bajo estos dos encabezados:
(1) Primero, debe haber una preparación debida para la adoración de Dios en la que nos ejercitamos en cualquier momento.
(2) En segundo lugar, un correcto comportamiento de nuestras almas en Él. En estas dos cosas consiste la santificación del Nombre de Dios en su adoración. Ahora, bajo estos dos encabezados estará contenido todo lo que hablaré y explicaré sobre la santificación del Nombre de Dios. En este momento solo hablaré del primero:
La debida preparación del alma para los deberes de la adoración a Dios, en eso consiste una parte especial de la santificación del Nombre de Dios al acercarse a Él. Y que es así, lo encontramos en las Escrituras, Esa preparación para la adoración se llama la santificación de nosotros mismos, y al encontrar esto en las Escrituras, me preparo para hablar de la preparación para la adoración en nuestro deber de santificar el Nombre de Dios, porque encuentro en las Escrituras que la santificación para la adoración y la preparación de nosotros mismos para la adoración son todos uno.
Yo les daré estos dos textos: en 1 Samuel 16:5: Allí encontrarán que cuando Samuel fue enviado por Dios para ungir a David en Belén, el texto dice: “vengo a ofrecer sacrificio a Jehová, santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio. Y la pregunta fue: ¿Es pacífica tu venida? Sí, ¿entonces qué? Santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Eso es todo, como si hubiera dicho, preparaos y venid conmigo al sacrificio.
Lo mismo en Job 1:5, allí encontrarás que el santo Job, cuando sus hijos habían estado comiendo, temía que hubieran cometido algún fallo, y que hubieran pecado contra Dios en su banquete, como es muy difícil dar libertad para agradar a la carne y no pecar, no transgredir límites, por lo tanto, aunque Job no escuchó de ningún abuso notorio de su banquete, sin embargo, temía que al menos pecaran, sabía lo peligroso que era tener tanta satisfacción en la carne y no transgredir los límites, por lo que se dice que envió a sus hijos y los santificó. Fue así (dice el texto) cuando pasaron los días de la fiesta, que Job envió y los santificó: que Job les envió a prepararlos para ofrecer sacrificios, para prepararlos para la adoración de Dios. De modo que la Escritura sostiene entonces esto, que prepararse para la adoración es, santificarse para la adoración, y por lo tanto, es una cosa especial que se requiere en nuestra santificación de Dios, en nuestro acercamiento a Dios, para hacer una debida preparación para su santa adoración. Ahora, para el manejo ordenado de las cosas;
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Primero, les mostraré que debemos prepararnos para la adoración de Dios.
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En segundo lugar, les mostraré en qué consiste esta preparación para la adoración de Dios.
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En tercer lugar, la excelencia que hay en esto, o el gran bien que hay en la preparación para la adoración de Dios.
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En cuarto lugar, responderé uno o dos casos de conciencia.
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Quinto, les mostraré cuál es el comportamiento del alma al santificar el Nombre de Dios.
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En sexto lugar, las razones por las que Dios será santificado en los deberes de su adoración.
1. Primero, que debe haber preparación para la adoración de Dios.
Primero, ese Dios al que venimos a adorar, es un Dios grande y glorioso, y tenemos que tratar con una majestad tan infinita, gloriosa y espantosa, que es conveniente que hagamos preparación cuando nos acerquemos a Él. Por lo tanto, en Éxodo 19:10 cuando Dios vino entre el pueblo para darles su Ley, sí requirió que fueran santificados hoy y mañana, y que lavaran sus ropas y estuvieran listos para el tercer día, porque al tercer día el Señor vendría sobre el monte Sinaí a la vista de todo el pueblo. Dios no enfatizó tanto acerca de sus ropas, sino solo para significar un lavado interior.
Ahora bien, hermanos míos, si cuando Dios vino a dar la Ley, ellos debían prepararse para ello, entonces ciertamente, cuando vayamos a adorar a Dios en el camino del Evangelio, debemos prepararnos tan bien como ellos, porque Dios viene. Porque lo que es observable es, por qué estuvieron dos días juntos para hacer tal preparación, el argumento es debido a la presencia de Dios, el Señor dijo a Moisés: Ve y santifica al pueblo hoy y mañana, y que laven sus vestidos y estén preparados para el tercer día. ¿Por qué? porque Jehová descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí: Jehová descenderá al tercer día y, por tanto, los santificará.
Así que cuando vayas a adorar a Dios, esperas o deberías esperar que Dios vendrá a ti, y que tu corazón será atraído hacia Dios, y por lo tanto debes hacer alguna preparación (Para el tiempo de preparación, hablaremos más adelante cuando lleguemos a los casos de conciencia acerca de la preparación para la adoración). Y así en 1 Crónicas 22:5-14. David hace preparación para la casa de Dios porque era la casa de Dios la que tenía que construir, aunque no podía hacerlo él mismo en su propio tiempo, pero siendo la casa de Dios, ¿qué gran preparación hizo David? La moraleja de la cual es: que la casa de Dios es un tipo de la Iglesia y la adoración de Dios, así como de Cristo, muestra que debe haber mucha preparación cuando tenemos que tratar con Dios en sus ordenanzas.
2. En segundo lugar, como Dios es grande, al cual nos acercamos, así los deberes de la adoración de Dios son grandes deberes, son las cosas más grandes que nos conciernen en este mundo, y es una señal de un corazón muy carnal el despreciar los deberes de la adoración de Dios, y considerarlos como pequeños asuntos.
Para los corazones carnales, ordinariamente, las cosas que conciernen a sus negocios en el mundo piensan que son grandes asuntos, oh, no puedo descuidar eso, no puedo descuidar aquello, no puedo descuidar tal negocio, o no puedo descuidar visitar o complacer a tal amigo, pero ahora para la adoración de Dios, se haga o no, no es realmente gran cosa, por lo tanto, pueden posponer la oración, si tienen algún negocio, el tiempo de oración debe pagarlo, pueden posponer que, en cualquier ocasión leve, no tienen en cuenta los deberes de la adoración de Dios en grandes asuntos.
Hermanos míos, les ruego que aprendan esta lección esta mañana, para dar cuenta de los deberes de la adoración de Dios, los grandes asuntos son las cosas más grandes que les preocupan aquí en este mundo, porque son el homenaje que ofreces al Dios alto, así como oíste, y aquellas cosas en las que Dios se comunica por medio de sus misericordias escogidas, entonces, siendo ahora tan grandes estos asuntos, hay motivo para que nos preparemos. Porque esa única cosa de la oración dice Lutero, es una gran obra y una obra difícil, y por lo tanto tenía que haber preparación para ella.
Nos preparamos para aquellos asuntos de grandes consecuencias, pero si es un asunto pequeño, enseguida caemos sobre el mismo para despacharlo. Porque, no te preparas cuando cruzas a menudo el río Támesis en una barca, pero para emprender un viaje haces una gran preparación.
Ahora bien, si los hombres y las mujeres entendieran que los deberes de la adoración de Dios son grandes, verían la necesidad de hacer una preparación, muchos hombres por falta de preparación para los deberes pierden gran parte del tiempo, cuando llegan a cumplir un deber de adoración en oración pasan la mitad del tiempo que les conviene dedicar a la oración antes de comenzar a orar, y así, al escuchar la palabra, pasan mucho tiempo antes de que puedan establecerse para prestar atención a la palabra, o en cualquier otro tipo de adoración, yo digo que normalmente se pasa mucho tiempo en la adoración antes de que podamos lograr que nuestros corazones se acerquen a la adoración.
Ahora, es una llaga y un gran mal perder cualquier parte del tiempo de adoración cristianos, les ruego que tengan muy en cuenta el tiempo de su adoración, han estado tanto tiempo en oración, sí, pero ¿cuánto de él ha sido perdido porque no te has preparado de antemano para ello? quizás te arrodillaste sobre tus rodillas, pero tuviste mucho tiempo antes de que pudieras calentar tu corazón en tu trabajo, por qué deberías haber estado caliente antes de venir! Es tan frecuente con muchos hombres, cuando se reúnen y sin preparación para su negocio, se juntan y pasan mucho tiempo antes de que puedan ceder al negocio por el que vinieron, porque no hubo preparación, pero si hay preparación hecha, y si cada hombre supiera de antemano cuál es su trabajo, podrían poner manos a la obra, y podrían despachar tanto en una hora como otros en dos o tres, pero de eso hablaremos más adelante.
3. En tercer lugar, debe haber preparación porque nuestro corazón, naturalmente, no está muy preparado para toda buena obra, todos somos naturalmente reprobados a toda buena obra, los deberes de la adoración de Dios son elevados y espirituales, y las cosas de Dios son santas, pero por naturaleza nuestros corazones se arrastran por la suciedad, y somos carnales, sensuales, soñolientos, muertos, débiles, estúpidos y vanidosos, del todo ineptos para venir a la presencia de Dios: ¡Oh, si fuéramos tan solo aprensivos y sensibles a la ineptitud de nuestros corazones para venir a la presencia de Dios! Tal vez porque no conoces a Dios, puedas precipitarte a su presencia sin más preámbulos, pero si te conoces a ti mismo y a Dios, no podrías sino verte del todo inadecuado para su presencia, y para asombrarte de que el Señor no te desprecie fuera de su presencia cada vez que vengas a él, entonces existe la necesidad de prepararse, porque no somos aptos para venir a su presencia.
4. En cuarto lugar, tenía que haber preparación debido a los grandes obstáculos de la adoración a Dios. Este asunto y los demás asuntos estorban, los enredos estorban, las tentaciones del diablo estorban, a veces la indisposición de nuestros cuerpos estorba poderosamente, y estorban también los impulsos de las pasiones de nuestras mentes: si hay consecuencias en cualquier asunto de la familia, y cualquier cosa menos estar crucificado, ¡cuán rápido nos quitamos los clavos y nos incapacitamos para los deberes santos! Por lo tanto, tenía que haber preparación porque hay tantos obstáculos en el camino, muchos de ustedes se quejarán de que están muy obstaculizados, pero ¿hacen todo lo que pueden para prepararse de antemano? Haz que los obstáculos de los que te quejas te impongan tanta más diligencia en prepararte debidamente para los deberes santos.
5. En quinto lugar, encontramos que los mismos paganos a la luz de la naturaleza cuando solo adoraban a sus dioses ídolos, harían alguna preparación, tal como era adecuada para esos dioses que adoraban, por lo tanto, lavarían su carne y se purificarían, pero aunque su preparación fue muy pobre, sin embargo, nos enseñaron con eso, que estaban convencidos en su conciencia de que cuando se iba a adorar a Dios, la gente debía estar preparada.
6. La sexta y última razón tiene tanta sustancia, que les ruego que la consideren. Encontramos que la Escritura enseña que la rectitud del corazón consista en gran medida en la preparación para la adoración y por el contrario, enseña que la falsedad del corazón consiste en esto, que los hombres no se preparan.
Quizás no hayas pensado mucho en esto, pero sin embargo te será de gran utilidad. Descubriremos que la Escritura hace que la rectitud misma del corazón consista en la preparación para el deber, y la falsedad del corazón de un hombre consiste en esto, que no toma conciencia para preparar su corazón para Dios y su adoración. Y esto te lo mostraré muy simple y claramente, toma estos dos ejemplos. El primero de Roboam, y el segundo de Josafat, uno malvado de corazón falso, y el otro hombre piadoso cuyo corazón era recto ante Dios. La falsedad del corazón del uno está en 2 Crónicas 12:14.
Ahí tienes los pensamientos de Dios sobre Roboam en los versículos anteriores, pero ahora trae sobre él la razón de su sentencia, y dice el texto, “E hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar a Jehová”. Hubo muchas cosas buenas que hizo Roboam podría mostrarte algunas cosas, como la forma en que obedeció al Profeta de Dios cuando buscaba vengarse de aquellos que se separaron de su obediencia, el Señor no hizo más que enviar a su Profeta, y aunque tenía un ejército listo para vengarse de aquellos que a manera de rebelión se separaron de su gobierno, él obedeció la palabra del Señor, pero a pesar de todo lo que hizo mal en la batalla del Señor, Dios lo miró como un hombre que no tenía rectitud en él, ¿por qué? Porque no preparó su corazón para buscar al Señor, dice Dios, todo lo que hizo Roboam lo veo como nada, Veo sus caminos de él como malos y él mismo como un hombre malvado, ¿Por qué? Porque no preparó su corazón para buscar al Señor, si su corazón hubiera estado recto conmigo, habría preparado su corazón para buscarme.
Les suplico que ahora pongan este texto en sus corazones. ¿Preparan sus corazones para buscar a Dios? cuando van a la oración, ¿pueden decir que se esfuerzan en preparar sus corazones para mí; y al oír la palabra, y así también para recibir el sacramento.
Ahora, para Josafat, un hombre piadoso en 2 Crónicas 19:3, allí podrás ver lo que el Señor dijo de Josafat, que era piadoso. Sin embargo, se han hallado cosas buenas en ti, por cuanto has quitado los sepulcros de la tierra y has preparado tu corazón para buscar a Dios. Josafat fue declarado culpable por unirse demasiado a los hombres malvados, el Profeta viene y le dice: “¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto”.
Josafat, aquí, vemos que fue muy defectuoso al unirse con los que eran inicuos, y es reprendido por el Profeta del Señor: ¿Te unirás a los malvados? La ira de Dios está sobre ti. Bien, pero a pesar de todo eso, (te ruego que lo observes) que en ese momento cuando el Señor está más disgustado contra Josafat, y envía a su Profeta en su nombre para pronunciar esto, que la ira de Dios estaba en contra de él, sin embargo, a pesar de todo esto, Dios no puede dejar de darse cuenta de esto, que tuvo un corazón recto, aunque falló en eso en particular, sin embargo, se ha encontrado algo bueno en ti, en el hecho de que has preparado tu corazón para buscar a Dios. De hecho, a través de algunas tentaciones repentinas, eres apartado en este acto en particular, sí, pero ha sido tu cuidado preparar tu corazón para buscarme, y en ese sentido te considero de corazón recto y así, ves cuánto peso pone la Escritura en la preparación del corazón para buscar a Dios.
Y así también en 1 Samuel 7:3, encontrarás que la Escritura hace que la rectitud del corazón consista en esto. “Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová”, ¿entonces qué? “quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid”. Como si Samuel dijera: Si en verdad os volvéis al Señor, si vuestro corazón en verdad es recto de acuerdo lo que parecen profesar al volverse a Dios, ¿para qué entonces preparan sus corazones para buscar al Señor? En verdad, no os volvéis a Dios a menos que hagáis conciencia para preparar vuestro corazón:Por tanto, vosotros que nunca supisteis lo que era hacer conciencia para preparar vuestros corazones para los deberes santos, sabed que no os habéis vuelto de todo corazón al Señor, no ha habido un verdadero volverse de vuestro corazón hacia el Señor. Así que, ahora ves que hay muchas mentiras sobre la preparación para los deberes de la adoración de Dios. Bueno, dirás, viendo que hay tanto en él, te ruego que expliques en qué consiste. A eso respondo: Consiste en estas cinco cosas, que nombraré brevemente.
I. Primero, en poseer el corazón con la aprehensión correcta de ese Dios ante quien venimos a presentar nuestros deberes, entonces hacemos conciencia para preparar nuestros corazones, cuando trabajamos para ir a adorar a Dios, para que nuestros corazones sean poseídos de antemano por la aprensión correcta de la majestad de ese Dios que vamos a adorar, y de la grandeza y el peso del deber que nos estamos imponiendo sobre la naturaleza del mismo, la manera en que debe realizarse, la regla por la que debemos ser guiados, el fin al que debemos aspirar, la meditación es una buena preparación para los deberes santos. Y estos son los temas generales de nuestra meditación para nuestra preparación para el deber.
Tenemos que ser conscientes de qué Dios es Él: meditar en Dios en sus atributos y luego meditar en el peso de nuestros deberes, y la naturaleza de ellos y el gobierno de ellos, y el fin de ellos posean sus corazones con meditaciones de esta naturaleza, y en esto como algo especial consiste su preparación para el deber santo, y eso es lo primero.
II. La segunda cosa en que consiste la preparación para un deber, es en esto, en quitar el corazón de todo camino pecaminoso, el esfuerzo por lo menos, si hay iniquidad en tu mano o en tu corazón, trabaja para sacarlo. Cuando has venido a la presencia de Dios, no lleves a la presencia de Dios el amor de ningún pecado en tu corazón, sino esfuérzate por apartarlo de tu corazón. En 2 Crónicas 29:5: Allí encontramos lo que se requiere para la preparación, el texto dice: “¡Oídme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehová el Dios de vuestros padres, y sacad del santuario la inmundicia”, eso es santificar una cosa para quitar la inmundicia de dicha cosa que nosotros queremos santificar, de modo que la santificación de nuestros corazones ocurre al sacar la inmundicia de nuestros corazones, con el objetivo de ser aptos para un deber.
Y en Job 11:13,14: Si tú dispusieres tu corazón, Y extendieres a él tus manos”. ¿Y qué dice luego? “Si alguna iniquidad hubiere en tu mano… Y no consintieres que more en tu casa la injusticia”: estos dos deben estar juntos.
III. Una tercera cosa es esta, la preparación del corazón implica desenredar al corazón del mundo, y de todas las ocasiones y asuntos del mundo. Debo adorar a Dios, pero ¿cúanto está mi corazón atrapado y enredado en este y otros asuntos? Ahora, cuando vengo a adorar a Dios, debo dejar todo a un lado, porque es la preparación del corazón, la separación del mismo para tal obra, porque esa es la naturaleza de la santificación, la separación de una cosa de un uso común para poder adorar a Dios.
Ahora, debo trabajar para separar mi corazón de un uso común, otras veces Dios me da libertad para dejar salir mi corazón a usos comunes, pero ahora, cuando vengo a adorarlo, debo separar mi corazón de todos los usos comunes, para que mi corazón sea completamente para Dios.
Recuerdo que se dice en la historia de Cieil, que era Lord Tesorero, que cuando iba a leer, se quitaba la túnica y le decía a su túnica: “Lord Cieil, quédate allí a un lado”: Así que cuando vayamos al deber, deberíamos decirnos: deja a un lado el mundo, (y con “dejar a un lado el mundo” quiero decir, dejar a un lado todos los asuntos domésticos, o asuntos comerciales, etc.) Debo ser como alguien que no tiene nada que hacer en el mundo para dicho tiempo que se aparta: es cierto, tal tiempo puede que no se le llame santo por esto, como el tiempo del día de reposo es Santo.
Dirás, ¿por qué no se puede decir que es santo el tiempo que dedico a deberes santos? No, eso no es suficiente para santificar el tiempo, porque el tiempo que Dios santifica, no es santo por los deberes que realizo en él, sino los deberes que realizo en ese momento son más aceptables porque se hacen en tal momento, y eso hace que un lugar sea santo, no porque esté designado para deberes y usos santos, sino porque así lo ha designado Dios, y el cumplimiento de un deber en ese lugar era más aceptable para Dios que en otro lugar.
Pero ahora, aunque no podemos santificar nuestro tiempo en ese segundo sentido, sin embargo, en el primero, es un tiempo reservado para un uso santo, y en ese sentido es santo, y por eso debemos considerar que no es nuestro negocio externo devorar ese tiempo que es santo en ese aspecto, como Nehemías cuando Tobías y Sanbalat le enviaron a él para que viniera y consultara con ellos: “No”, dice él, “no puedo ir porque es grande la obra que tengo que hacer” Así que no debemos enredarnos en entrometernos en otras cosas cuando vamos a venir a adorar a Dios, porque nuestra obra es grande.
IV. La cuarta cosa para la preparación es velar y orar: Debemos velar por nuestros corazones al menos para que sean incapacitados para los deberes. Así que debemos prepararnos para la oración todo el día en este sentido, es decir, debemos velar por nuestro corazón para que no se dejen salir tanto como para estorbarnos en la oración cuando lleguemos a hacerlo. Recuerdo que Tertuliano dijo: Que los cristianos así cenaron como si fueran a orar, de modo que cuando estés en compañía debes velar para orar, Oh, si lo hicieran, no pueden dejar de ser conscientes de que muchas veces, cuando han estado en compañía, sus corazones se han desafinado y no han estado en forma para la oración, cuando llegas a casa, tu casa y tu familia lo encuentran así. Ustedes que se deleitan tanto en la compañía y llegan a casa tarde, apelo a sus conciencias para que puedan volver a casa y encontrarse bien en su familia o en su armario para ir y abrir sus corazones a Dios.
A propósito, esta es una nota por la que puedes llegar a saber dónde has estado inmoderado en compañía en cualquier momento, Dios no da a los hombres la libertad de estar ocupados en ninguna ocasión externa en el mundo a fin de que no sean aptos para su servicio. La preparación consiste en eso, en velar por su corazón, para que no sean incapaces de ningún deber santo cuando Dios los llame a él, sino para que estén listos incluso para toda buena obra.
V. El quinto es este, la preparación consiste en la disponibilidad de las facultades del alma y las gracias del espíritu de Dios, para actuar en el presente sobre el establecimiento de un deber santo.
Cuando un hombre o una mujer encuentren las facultades de su alma y las gracias que hay en ellos, están listos para actuar tan pronto como lleguen a cumplir su deber, tal como se ve una compañía de campaneros cuando han hecho todos los preparativos para sonar las campanas, luego, en un instante en que comienzan a tirar, todas las campanas suenan en esa melodía específica, que de acuerdo a su habilidad las tocan. Y así debería ser con nuestros corazones, las facultades de nuestras almas y gracias, aunque ahora no estamos de servicio, sin embargo, deberíamos estar tan preparados que, por así decirlo, con un tirón, todas las facultades de nuestras almas y gracias del Espíritu de Dios deben funcionar de manera melodiosa.
Hay quienes mantienen el corazón tan preparado como en el primer momento en que se disponen para el deber de la adoración, todas las facultades y gracias comienzan a actuar y a agitarse y están trabajando hacia Dios, como una chimenea, cuando toda la leña está lista, enseguida se enciende y se aviva la llama, y así debe ser con nuestros corazones para que ahora veáis en qué consiste la preparación de nuestros corazones para el deber.
Lo siguiente es la excelencia de la preparación y eso puede ser una forma de aplicación para que te enamores de dicho deber de prepararte para los deberes santos. Hay abundancia de bondad en ella.
I. Primero, por este medio llegamos a experimentar cada deber de adoración como algo más fácil para nosotros, las cosas son difíciles cuando los encontramos desprevenidos, si tienes un amigo que viene a cenar contigo, y viniera de repente, y no tienes nada preparado, habría mucho revuelo en la casa, pero si lo tenías todo preparado, se llevaría a cabo de manera fácil, y la razón por la que la gente se queja tanto de la dificultad en el deber es porque su corazón no está preparado.
De hecho, naturalmente tenemos muchas cosas que nos mantienen alejados de Dios, pero ahora, cuando el corazón está preparado para un deber santo, se dirige tan fácilmente a Dios incluso en el océano infinito de toda misericordia y bondad, como un barco que sale para ser botado, y esto, cuando te hayas preparado para ello y el corazón pueda ir con santa valentía a Dios, cuando te hayas preparado para los santos deberes.
En Job 11 el lugar que cité antes para la obra de preparación, consideren uno o dos versículos más, y encontrarán la abundancia de bien que se obtiene al guardar el corazón preparado en cosas buenas. Versículo 13: “Si tú dispusieres tu corazón”, etc. Y luego, el versículo 15: “Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, Y serás fuerte, y nada temerás”: cuando el corazón está preparado para lo que es bueno, cuando llega a la presencia de Dios, puede alzarse hacia él sin temor, y de una manera firme y cómoda, y esto reducirá el costo de cualquier obrar.
II. En segundo lugar, si el corazón está preparado, hará mucho en poco tiempo.
En 2 Crónicas 29:36 se dice que se alegró Ezequías con todo el pueblo, de que Dios hubiese preparado el pueblo, porque la cosa fue hecha rápidamente. La cosa salió libre y repentinamente cuando estaban preparados, Ezequías se regocijó y bendijo a Dios por una misericordia como esta. Es una gran misericordia tener el corazón de la gente preparado para una buena obra. Y así en 2 Crónica 27:6 el texto dice: Jotam se hizo fuerte, porque preparó sus caminos delante de Jehová su Dios. Jotam, se hizo poderoso con esto, y así es ciertamente la manera de crecer para llegar a ser fuerte y poderoso, y para poder hacer grandes cosas en corto tiempo, a saber, para esto hay que prepararse, puede completarse tanto trabajo en una hora con preparación previa, como cuando el corazón no se prepara y le toma 10 horas hacer el mismo trabajo.
En Esdras 7:10 descubrirás que la razón por la que Esdras tuvo tanto éxito en su viaje fue porque había preparado su corazón. Prepárate para los deberes santos y tendrás éxito en los deberes santos. Hay una Escritura notable para eso en el Salmo 10:17 donde el Espíritu Santo dice que Dios prepara el corazón, ¿y entonces qué? Cuando Dios prepara el corazón, hace que su oído escuche. Nunca se hizo una oración en la que el corazón estuviera preparado para ello, pero esa oración fue escuchada, ambos van juntos, Señor, tú prepararás su corazón, y harás que tu oído oiga, si Dios ha preparado una vez tu corazón, estarás seguro de ser oído entonces ¿No vale un mundo entero conocerse a uno mismo para ser aceptado por Dios en cada deber de la adoración que le ofrecemos? Este Salmo 10:17 de la Escritura lo mostrará. ¡Oh, la excelencia que hay en la preparación para el deber!
III. Hay una cosa más que es muy observable, y es que, donde el corazón está preparado para los deberes, allí el Señor pasará las debilidades e imperfecciones en los deberes. Cuando vengas a realizar santos deberes, y estés preguntándote, ¿tendrá el Señor en cuenta un deber como éste? Puedes tener la certeza de que el Señor lo tendrá en cuenta si puedes hacer que este punto sea bueno para tu propia alma, que fue tu cuidado prepararte para este deber, puedes decir, Señor, me he esforzado y he hecho lo que pude para preparar mi corazón para el deber, pero, oh Señor, cuando estoy en ello, encuentro maravillosas distracciones, mucha muerte y vanidad. ¿Qué debo hacer? ¿Por qué puedes enmendar lo primero y suplicar a Dios que en verdad fue tu cuidado hacer los preparativos? Entonces te daré una Escritura para que tu corazón se aquiete en esto: Que la debilidad del deber sea perdonada y pasada por alto, donde hay cuidado de preparar de antemano la Escritura en 2 Crónica 30:18-19.
Pero Ezequías oró por ellos diciendo: El buen Señor perdone a todos, ¿A cuáles “todos”? Todo el que prepare el corazón para buscar a Jehová el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según los ritos de purificación del santuario. Como si dijera: Oh Señor, hay muchas cosas que andan mal en este pueblo, no están en muchos aspectos purificados de acuerdo con el orden que has establecido, pero Señor, si ves algún corazón dispuesto a buscarte, aunque fallan en tales detalles, Señor, sánalos y perdónalos, ¿y Dios escuchó su oración? Observe las siguientes palabras: “Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo”.
No, dice Dios, no enfatizaré tanto la purificación del santuario si han preparado sus corazones para buscarme. Toma esta Escritura, debes saber que está escrita para tu instrucción, y puedes usarla para tu propia alma este día, si puedes apelar a Dios para que tengas cuidado de preparar tu corazón, aunque no tengas esa pureza de corazón como quisieras, el Señor te perdonará y te escuchará, hará conciencia de preparación para los deberes santos.
Además, teniendo cuidado de hacer la preparación para los deberes, dentro de poco tiempo llevarás tu corazón a un estado tal que siempre estará listo para el deber sin mucho esfuerzo, De hecho, al principio es algo difícil.
Dirás, ¿estamos obligados a pasar algún tiempo cada vez que vayamos a orar de antemano, o cada vez que lleguemos a la palabra? Ese debería haber sido uno de los casos de conciencia, pero no puedo llegar a contestar eso, pero podemos decir esto, ten cuidado de prepararte para los deberes, ustedes que son jóvenes principiantes, o ustedes que han hecho profesión por más tiempo, pero aún no habéis tenido el peso de este deber sobre vuestros espíritus.
Ahora, ten cuidado de prepararte por un tiempo para cada deber de la adoración de Dios, al que Dios te llama, y te digo que dentro de poco tiempo puedes poner tu corazón de tal modo que estés listo en todo momento para realizar deberes santos, porque podrás llegar a ese temperamento y encuadre al que el Apóstol exhorta, ora continuamente, porque ciertamente así debe ser con nosotros, siempre debemos estar preparados para la oración, escuchar la palabra o recibir sacramentos.
Ahora bien, debido a que los sacramentos son tan raros, aquellos que tienen una conciencia iluminada piensan que no se atreven a prepararse para los sacramentos, pero ustedes deben estar siempre en preparación para recibir los sacramentos, como lo hicieron los cristianos primitivos. Y los que se han enterado de este punto en que estoy, de prepararse para los deberes, han llegado a tal disposición de Espíritu, que no se les exige tanto tiempo como a los demás, porque están en constante aptitud, de modo que no hay un instante de tiempo en todo el día, sino que cuando Dios los llama a la oración, podrían caer de rodillas y orar para santificar el nombre de Dios en la oración, ese sería un temperamento excelente si pudieras de hecho, caminar tan espiritual y santo delante de Dios, que nunca tuvieras un cuarto de hora desde la mañana hasta la noche, ni desde el comienzo de la semana hasta el final, sino si fuiste llamado a orar, o a recibir el sacramento, y tuviste tu corazón preparado para que pudieras venir a la presencia de Dios con un corazón preparado, y pudiste santificar el Nombre de Dios en el deber. Familiarízate con esta obra de preparación, y así podrás tener el corazón preparado para venir a la presencia de Dios en cualquier momento.