Artículo 11 — La educación y el liderazgo
Confesamos que en ocasiones hemos buscado el crecimiento de la iglesia en detrimento de la profundidad de la iglesia, y hemos divorciado la evangelización del desarrollo cristiano. Reconocemos también que algunas de nuestras misiones han sido demasiado lentas en equipar y animar a líderes nacionales para que asuman sus legítimas responsabilidades. Pero estamos comprometidos con los principios autóctonos, siempre que cada iglesia tenga líderes nacionales que manifiesten un estilo de liderazgo cristiano, no en términos de dominación sino de servicio. Reconocemos que existe una gran necesidad de mejorar la educación teológica, especialmente para líderes de iglesia. En cada nación y cultura debería haber un programa efectivo de capacitación para pastores y laicos en doctrina, discipulado, evangelización, desarrollo y servicio. Estos programas de capacitación no deberían depender de ninguna metodología estereotipada, sino deben ser desarrollados por iniciativas locales creativas y de acuerdo con normas bíblicas.
(Col 1:27, 28; Hch 14:23; Tit 1:5, 9; Mr 10:42-45; Ef 4:11, 12)