Artículo 7 — La cooperación en la evangelización

Afirmamos que la unidad visible de la iglesia en la verdad es el propósito de Dios. La evangelización también nos convoca a la unidad, porque el hecho de ser uno fortalece nuestro testimonio, de la misma manera que nuestra desunión menoscaba nuestro evangelio de la reconciliación. Reconocemos, sin embargo, que la unidad organizacional puede asumir muchas formas y no necesariamente promueve la evangelización. Pero quienes compartimos la misma fe bíblica debemos estar estrechamente unidos en la comunión, el trabajo y el testimonio. Confesamos que nuestro testimonio se ha visto empañado en ocasiones por un individualismo pecaminoso y una duplicación innecesaria. Nos juramentamos a buscar una unidad más profunda en la verdad, la adoración, la santidad y la misión. Instamos a que se desarrolle una cooperación regional y funcional para la promoción de la misión de la iglesia, para el planeamiento estratégico, para el aliento mutuo y para la compartición de recursos y experiencia.

(Jn 17:21, 23; Ef 4:3, 4; Jn 13:35; Fil 1:27; Jn 17:11-23)