Artículo 1 — El propósito de Dios

Afirmamos nuestra creencia en el único Dios eterno, Creador y Señor del mundo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que gobierna todas las cosas según el propósito de su voluntad. Él ha estado llamando del mundo un pueblo para sí, y enviándolo de nuevo al mundo para ser sus siervos y sus testigos, para la extensión de su reino, la edificación del cuerpo de Cristo y la gloria de su nombre. Confesamos con vergüenza que a menudo hemos negado nuestro llamamiento y hemos fracasado en nuestra misión, al amoldarnos al mundo o retirarnos de él. Sin embargo, nos regocijamos de que, aun cuando sea llevado en vasijas de barros, el evangelio sigue siendo un tesoro precioso. A la tarea de dar a conocer ese tesoro en el poder del Espíritu Santo, deseamos volver a consagrarnos.

(Is 40:28; Mt 28:19; Ef 1:11; Hch 15:14; Jn 17:6, 18; Ef 4:12; 1Co 5:10; Ro 12:2; 2Co 4:7)