10 — El mundo moderno
La evangelización tiene lugar en un contexto dado, no en un vacío. El equilibrio entre evangelio y contexto tiene que mantenerse cuidadosamente. Debemos entender el contexto, sin dejar que éste distorsione el evangelio.
A este respecto nos ha preocupado el impacto de la «modernidad,» que es una cultura mundial emergente, producida por la industrialización con su tecnología y la urbanización, con su orden económico. Estos factores se combinan para crear un ambiente que moldea en formas significativas la manera como vemos nuestro mundo. Además, el secularismo ha asolado la fe, despojándola de su sentido de Dios y de lo sobrenatural: la urbanización ha deshumanizado la vida de muchos, y los medios de comunicación masiva han contribuido a la devaluación de la verdad y la autoridad, sustituyendo la palabra por la imagen. En conjunto, estas consecuencias de la «modernidad» trastornan el mensaje que muchos predican y socavan su motivación relacionada a la misión.
En 1900 sólo el 9% de la población del mundo vivía en las ciudades; se calcula que en el año 2000 más del 50% vivirá en ellas. Este movimiento hacia las ciudades se ha llamado «la mayor migración de la historia humana»: es un reto enorme para las misiones cristianas. Por un lado, la población urbana es muy cosmopolita: las distintas naciones llegan a nuestras puertas en la ciudad. ¿Podremos desarrollar iglesias globales donde el evangelio acabe con las barreras étnicas? Por otro lado, muchos de los que viven en las ciudades son emigrantes pobres receptivos al evangelio. ¿Seremos capaces los creyentes de instalarnos en las comunidades urbanas pobres para servir a la gente y compartir el trabajo de transformar la ciudad?
La modernización trae bendiciones así como peligros. Crea vínculos de comunicación y comercio en todo el mundo, abriendo así caminos para el evangelio. Traspasa viejas fronteras y abre sociedades cerradas, tradicionales y totalitarias. Los medios de comunicación cristianos tienen una influencia poderosa, tanto en la preparación del suelo como para la siembra de la semilla del evangelio. Las principales emisoras de radio misioneras se han comprometido a transmitir el mensaje del evangelio en todos los idiomas mayoritarios del mundo antes del año 2000.
Confesamos que no nos hemos esforzado como deberíamos para entender la modernización. Hemos usado métodos y técnicas sin evaluarlos críticamente, y de esa manera nos hemos expuesto a formas mundanas de pensar y actuar. Pero hemos decidido, de aquí en adelante, tomar en serio estos retos y estas oportunidades, resistir a las presiones seculares de la modernización, relacionar el Señorío de Cristo con la totalidad de la cultura moderna, y así ocuparnos en la misión del mundo moderno sin actitudes mundanas.