
Rechazo 5
Que enseñan que en esta vida no se puede tener seguridad de la perseverancia futura, sin una revelación especial.
Pues por medio de esta doctrina, se despoja a los verdaderos creyentes del firme consuelo en esta vida; y se reintroduce en la Iglesia la duda de los papistas. Pero, en muchos lugares, la Sagrada Escritura deriva esta seguridad, no de una revelación especial ni extraordinaria, sino de las características propias de los hijos de Dios, y de las promesas firmísimas de Dios, como escribe el apóstol Pablo: “ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39); y Juan: “El que guarda sus mandamientos permanece en Él y Dios en él. Y en esto sabemos que Él permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado” (1 Juan 3:24).