
Rechazo 2
Que enseñan que Dios ciertamente provee al hombre creyente de fuerzas suficientes para perseverar, y está dispuesto a conservarlas en él si este cumple con su deber; pero que, incluso con todas esas cosas que son necesarias para perseverar en la fe y que Dios se complace en usar para preservar la fe, siempre depende de que la voluntad humana elija perseverar o no.
Pues esta declaración es un pelagianismo manifiesto; y aunque pretende hacer libres a los hombres, los torna de este modo en sacrílegos de la constante unanimidad de la enseñanza evangélica, la cual quita al hombre todo motivo de glorificación propia y atribuye la alabanza de este beneficio a la sola gracia de Dios; y va contra el testimonio del apóstol: “Dios… os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 1:8).