
Artículo 11
Por su parte, la Sagrada Escritura testifica que los creyentes, en esta vida, luchan contra diversas dudas de la carne y que, puestos en grave tentación, no siempre sienten esta confianza absoluta de la fe y esta certeza de la perseverancia. Pero Dios, el Padre de toda consolación, “no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla” (1 Corintios 10:13), y mediante el Espíritu Santo, de nuevo despierta en ellos la seguridad de la perseverancia.