
Artículo 7
Porque, en primer lugar, en una caída tal, aún conserva Dios en ellos esta Su simiente inmortal, de la cual son regenerados, de modo que no perezca ni sea echada fuera. Luego, por medio de Su Palabra y Espíritu, los renueva para arrepentimiento de manera cierta y eficaz, a fin de que se contristen, de corazón y según Dios quiere, por los pecados cometidos; deseen y obtengan, con un corazón quebrantado, por medio de la fe, perdón en la sangre del Mediador; sientan de nuevo la gracia de Dios que se reconcilia con ellos; adoren Su misericordia y fidelidad; y en adelante trabajen más diligentemente en su salvación con temor y temblor.