
Artículo 3
A causa de estos restos de pecado que moran en ellos, y también debido a las tentaciones del mundo y de Satanás, los convertidos no podrían perseverar firmemente en esa gracia si fuesen abandonados a sus propias fuerzas. Pero fiel es Dios que misericordiosamente los confirma en la gracia que ya les ha conferido, y poderosamente los preserva hasta el fin.