banner

Artículo 7

Este misterio de Su voluntad que en el Antiguo Testamento Dios reveló a unos pocos, en el Nuevo Testamento lo manifestó a muchos más, habiendo removido la distinción entre pueblos. La causa de esta administración (de la revelación) no está en la dignidad de un pueblo sobre otro, ni en el mejor uso de la luz de la naturaleza, sino en la voluntad soberana y en el amor gratuito de DIOS. Por lo tanto, quienes reciben abundante gracia en contra de todo merecimiento, deben también reconocerla con un corazón humilde y agradecido, y con el Apóstol deben adorar la severidad y la justicia de los juicios de Dios en aquellos que no la reciben, sin indagar sobre ello con curiosidad.