
Artículo 4
Sin embargo, después de la caída aún queda en el hombre alguna luz de la naturaleza, mediante la cual conserva algún conocimiento de Dios, de las cosas naturales, de la distinción entre lo lícito y lo ilícito, y también muestra alguna práctica hacia la virtud y la disciplina externa. Sin embargo, esta luz de la naturaleza está lejos de permitir que el hombre llegue a un conocimiento salvífico de Dios y se convierta a Él; pues, de hecho, ni siquiera la usan rectamente en asuntos naturales y civiles; antes bien, sea como sea, la empaña totalmente de diversas maneras y la subyuga en injusticia; y al hacerlo así, por tanto, se priva de toda excusa delante de Dios.