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Rechazo 7

Que enseñan que CRISTO no ha podido ni ha debido morir, ni tampoco ha muerto, por aquellos a quienes Dios ama en grado sumo y a quienes eligió para vida eterna, puesto que los tales no necesitan de la muerte de CRISTO.

Pues contradicen al Apóstol, que dice: “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí” (Gálatas 2:20). Como también: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos 8:33,34): es decir, por ellos. Además, el Salvador afirmó: “doy mi vida por las ovejas” (Juan 10:15), y “este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, así como yo os he amado. Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos” (Juan 15:12,13).

Capítulos Tercero y Cuarto