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Rechazo 3

Que enseñan que Cristo por Su satisfacción para nadie ha merecido, de un modo cierto, la salvación misma y la fe por la cual esta satisfacción es eficazmente apropiada; si no que ha adquirido únicamente para el Padre el poder o la voluntad plena para tratar de nuevo con los hombres y dictar las nuevas condiciones que Él quisiese, cuyo cumplimiento quedaría pendiente de la libre voluntad del hombre; y que por lo tanto, consiguiente podía haber sucedido que ninguno, o que todos los hombres las cumpliesen. 

Pues estos opinan muy despectivamente de la muerte de Cristo, no reconocen en absoluto el fruto o beneficio principal que produce, y vuelven a traer del infierno el error pelagiano.