
Rechazo 8
Que enseñan que no fue por su sola justa voluntad que Dios decidió dejar a algunos en la caída de Adán y en la común condición de pecado y condenación, ni pasarlos por alto en la comunicación de la gracia que es necesaria para la fe y la conversión.
Pues esto es firme: “Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece” (Romanos 9:18). Y esto también: “porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido” (Mateo 13:11). Igualmente: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado” (Mateo 11:25, 26).