
Rechazo 3
Que enseñan que los verdaderos creyentes y regenerados no solo pueden perder total y definitivamente la fe que justifica, la gracia y la salvación, sino que en realidad no es raro que se aparten ellas y de hecho se pierdan eternamente.
Pues esta opinión desvirtúa la gracia, la justificación, la regeneración y la protección permanente de Cristo, y es contraria a las elocuentes palabras del apóstol Pablo: “que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El” (Romanos 5:8,9); y en contra del Apóstol Juan: “Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (1 Juan 3:9); y también en contra de las palabras de Jesucristo: “y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre” (Juan 10:28, 29).