
Artículo 1
A los que Dios llama, conforme a Su propósito, a la comunión de Su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y regenera por el Espíritu Santo, a estos les salva ciertamente del dominio y de la esclavitud del pecado; pero en esta vida, no les libra totalmente de la carne y del cuerpo del pecado.