
Rechazo 9
Que enseñan que la gracia y la libre voluntad son las causas parciales concurrentes que cooperan para iniciar la conversión, y que en el orden de causalidad la gracia no precede a la eficacia de la voluntad; es decir, Dios no ayuda eficazmente a la voluntad del hombre para la conversión, sino hasta que la voluntad del hombre se mueve y se determina a hacerlo.
Este dogma pelagiano ya ha sido condenado mucho antes por la Iglesia antigua, en base a las palabras del Apóstol: “así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16). Y: “Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido?” (1 Corintios 4:7); Igualmente: “Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito” (Filipenses 2:13).
Capítulo Quinto