
Rechazo 7
Que enseñan que la gracia, por la que somos convertidos a Dios, es nada más que una suave persuasión, o (como otros lo explican) que la manera nobilísima de actuación en la conversión del hombre y las más apropiada a la naturaleza humana es la que ocurre por persuasión, y que nada impide que esta gracia de persuasión moral, incluso por sí misma, haga espiritual al hombre natural; es más, que Dios solamente produce el consentimiento de la voluntad mediante esta manera de persuasión, y que la eficacia de la acción divina, mediante la cual supera la acción de Satanás, consiste en que Dios promete bienes eternos, en tanto que Satanás solo temporales.
Esto es totalmente pelagiano y es contrario a toda la Sagrada Escritura, que reconoce, además de esta, otra manera de obrar del Espíritu Santo en la conversión del hombre mucho más eficaz y más divina. Como lo dice Ezequiel: “además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26).