
Artículo 9
En cuanto a que muchos llamados por el ministerio del Evangelio no vengan a Él ni se conviertan, no es culpa del Evangelio, ni de Cristo, el cual es ofrecido por el Evangelio, ni en Dios, que llama por el Evangelio e incluso comunica diferentes dones a los que llama; sino de aquellos que son llamados; algunos de los cuales, siendo descuidados, no aceptan la palabra de vida; otros sí la aceptan, pero no en lo íntimo de su corazón, y de ahí que, después de algún entusiasmo pasajero, retrocedan de nuevo de su fe temporal; otros ahogan la semilla de la Palabra con los espinos de las preocupaciones y de los deleites del siglo, y no dan ningún fruto; lo cual enseña nuestro Salvador en la parábola del sembrador (Mateo 13).