
Rechazo 9
Que enseñan que la causa por la que Dios envía el Evangelio a un pueblo y no a otro no es sola y exclusivamente por el beneplácito de Dios, sino por el hecho de que un pueblo es mejor y más digno que otro al que no le comunica el evangelio.
Pues Moisés protesta contra esto cuando habla al pueblo israelita en estos términos: “He aquí, al Señor tu Dios pertenecen los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que en ella hay. Sin embargo, el Señor se agradó de tus padres, los amó, y escogió a su descendencia después de ellos, es decir, a vosotros, de entre todos los pueblos, como se ve hoy” (Deuteronomio 10:14,15): y también Cristo, cuando dice: “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en vosotras se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido en cilicio y ceniza” (Mateo 11:21).
Capítulo Segundo