
Rechazo 5
Que enseñan que la elección imperfecta y no decisiva de determinadas personas para salvación se produjo debido a una previsión de fe, conversión, santificación y piedad, las cuales, o bien tuvieron un comienzo, o bien continuaron durante algún tiempo; pero que la elección completa y decisiva tuvo lugar en virtud de una previsión de perseverancia en fe hasta el fin, conversión, santidad y piedad; y que esta es la dignidad evangélica y de gracia, por la cual aquel que es elegido es más digno que aquel que no es elegido; y que, por lo tanto, la fe, la obediencia de la fe, la santidad, la piedad y la perseverancia no son frutos ni efectos de la elección inmutable para gloria, sino condiciones y causas indispensables, las cuales son prerrequisitos en aquellos que serán plenamente elegidos, y que son previstas como cumplidas por ellos.
Lo cual es repugnante a toda la Escritura que inculca constantemente en nuestros corazones y nos hace oír estas y otras declaraciones: “(porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama)” (Romanos 9:11): “y creyeron cuantos estaban ordenados a vida eterna” (Hechos 13:48). “Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él en amor” (Efesios 1:4). “Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros” (Juan 15:16). “Pero si es por gracia, ya no es a base de obras, de otra manera la gracia ya no es gracia” (Romanos 11:6). “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10).