banner

Rechazo 3

Que enseñan que el beneplácito y el propósito de Dios, de los cuales la Escritura habla en la doctrina de la elección, no consiste en esto: que Dios ha escogido desde el principio a ciertas personas particulares en lugar de otras, sino en que Dios, de entre todas las posibles condiciones (entre las cuales están las obras de la ley), o de entre el orden total de todas las cosas, ha escogido como condición de salvación el acto de fe, el cual por su naturaleza no es meritorio, y su obediencia imperfecta, el cual, por gracia, ha considerado como obediencia perfecta y digno de la recompensa de la vida eterna.

Con este error pernicioso se invalidan el beneplácito de Dios y el mérito de Cristo, y por medio de preguntas inútiles se desvía a los hombres de la verdad de la justificación gratuita y de la sencillez de las Sagradas Escrituras, y se acusa de falsedad este argumento del Apóstol: “quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad” (2 Timoteo 1:9).