
Artículo 1
Puesto que todos los hombres han pecado en Adán y se han hecho reos de maldición y muerte eterna, Dios no habría hecho injusticia a nadie si hubiese querido dejar a todo el género humano en el pecado y en la maldición, y condenarlo a causa del pecado, según estas expresiones del Apóstol: “para que toda boca se calle y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios”; “por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios” (Romanos 3:19,23); y, “porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).