Deseamos dar a Dios lo que es de Él, y al gobierno lo que es del gobierno, y a todo hombre lo que le pertenece, tratando de mantener limpia la conciencia, sin ofender a Dios o al hombre. Y si tomaran lo que profesamos como herejía, nosotros adoramos el Dios de nuestros Padres, creyendo todas las cosas que son escritas en la Ley y en los Profetas y Apóstoles, Aguardan nuestras almas rehuir de toda herejía y opinión que no es de Cristo, quedándonos consistentes, inmovibles, siempre abundando en la obras del Señor, sabiendo que nuestra ocupación no es vana en el Señor.
Mat. 22:21; Hch. 24:14-16; Juan 5:28; 2 Cor. 4:17; 1 Tim. 6:3-5; 1 Cor. 15:58, 59.