El único poder por el cual es posible para los santos enfrentar toda oposición y resistir las aflicciones, tentaciones, persecuciones y pruebas, lo reciben de Jesucristo, quien es el Capitán de su salvación, siendo hecho perfecto por el sufrimiento y quien ha colocado su poder para ayudarles a ellos en todas sus aflicciones y para sostenerles bajo las tentaciones y para salvaguardarles por su Poder para su Reino Eterno.

Juan 16:33; Heb. 2:9, 10; Juan 15:5.