Dios el Padre, y el Hijo y el Espíritu, es uno con todos los creyentes, en su plenitud, en sus relaciones, como cabeza y miembros, como casa y habitantes, como marido y esposa, uno con Él, como la luz y el amor, y uno con Él en su herencia y en toda su gloria. Son hijos adoptados por Dios, y herederos de Cristo, coherederos con Él de la herencia de todas las promesas en esta vida y en la que está por venir.

1 Tes. 1:1; Juan 14:10, 20; 17:21; Col. 2:9, 10; 1:19; Juan 1:17; 20:17; Heb. 2:11; Col. 1:18; Efe. 5:30; 2:22; 1 Cor. 3:16-17; Isa. 16:5; 2 Cor. 11:3; Gén. 3:26; Juan 17:24.