Esta fe normalmente es engendrada por la predicación del Evangelio, la palabra de Cristo, sin respeto a ningún poder o capacidad del oyente quien está totalmente pasivo y siendo muerto en delitos y transgresiones, cree y está convertido por el mismo poder que levantó a Cristo de entre los muertos.

Rom. 10:17; 1 Cor. 1:21; Rom. 9:16; Rom. 2:1, 2; Eze. 16:6; Rom 3:12; Rom. 1:16; Efe. 1:19; Col 2:12.