Creemos que debemos discernir diligente y cuidadosamente de la Palabra de Dios, cuál es la Iglesia verdadera, ya que todas las sectas del mundo se hacen llamar “la Iglesia”. Pero aquí no hablamos de los hipócritas que están mezclados con los buenos en la Iglesia, pero que no son de la Iglesia, aunque externamente están en ella, sino que hablamos de que debemos distinguir el cuerpo y la comunión de la Iglesia verdadera de todas las sectas que dicen que son “la Iglesia”.
Las marcas por las cuales se conoce a la Iglesia verdadera son estas: si en ella se predica la doctrina pura del Evangelio; si mantiene la administración pura de los sacramentos instituidos por Cristo; si se ejerce la disciplina de la Iglesia al castigar el pecado; en resumen, si todas las cosas se manejan de acuerdo con la pura Palabra de Dios, todas las cosas contrarias a ella son rechazadas y Jesucristo es reconocido como la única Cabeza de la Iglesia. Por estas marcas se puede reconocer con certeza a la Iglesia verdadera, de la cual ningún hombre tiene derecho a separarse.
Con respecto a aquellos que son miembros de la Iglesia, pueden ser conocidos por las marcas de un cristiano, es decir, por la fe; porque habiendo recibido a Jesucristo el único Salvador, evitan el pecado, siguen la justicia, aman al Dios verdadero y a su prójimo, no se desvían ni a la derecha ni a la izquierda y crucifican la carne junto con sus obras. Pero esto no debe entenderse como si no quedaran en ellos grandes debilidades; sino que luchan contra ellas por medio del Espíritu todos los días de su vida, refugiándose continuamente en la sangre, la muerte, la pasión y la obediencia de nuestro Señor Jesucristo, en quien ellos tienen el perdón de pecados por la fe en Él.
En cuanto a la iglesia falsa, ella se atribuye más poder y autoridad a sí misma y a sus ordenanzas que a la Palabra de Dios y no se someterá al yugo de Cristo. Tampoco administra los sacramentos designados por Cristo en Su Palabra, sino que agrega y quita de ellos como mejor le parece; confía más en los hombres que en Cristo y persigue a los que viven en santidad según la Palabra de Dios, y la reprende por sus errores, codicia e idolatría. Estas dos iglesias se reconocen y distinguen fácilmente y entre sí.