Creemos que los sacramentos se añaden a la Palabra para una confirmación más amplia, a fin de que nos sean prendas y sellos de la gracia de Dios, y que por este medio ayuden y consuelen nuestra fe, a causa de la flaqueza que hay en nosotros, y que son señales exteriores por medio de las cuales Dios obra por su Espíritu, de modo que no nos signifique nada en vano. Sin embargo, sostenemos que su sustancia y verdad está en Jesucristo, y que, de por sí, no son sino humo y sombra.