Sin embargo, rechazamos todas las invenciones humanas y todas las leyes que los hombres puedan introducir bajo pretexto de servir a Dios, por las cuales quieren atar las conciencias; y solo recibimos lo que conduce a la concordia y mantiene a todos en obediencia, desde el mayor hasta el menor. En esto debemos seguir lo que el Señor Jesucristo declaró acerca de la excomunión, la cual aprobamos y confesamos necesaria con todos sus antecedentes y consecuencias.