Cristo, para guardar su Iglesia en comunión santa y ordenada, coloca a ciertos varones sobre la Iglesia, quienes por su oficio, deben gobernar, sobrellevar, visitar, y cuidar. En manera semejante, para el mejor cuidado de todas las iglesias, Cristo da a los miembros la autoridad y la responsabilidad de cuidar unos a otros.
Hch. 20:27, 28; Heb. 13:17, 24; Mat. 24:25; 1 Tes. 5:14; Mar. 13:34, 37; Gén. 6:1; 1 Tes. 5:11; Judas 3, 20; Heb. 10:34-35; 12:15.