El sostenimiento de los oficiales arriba mencionados, debe ser libre y voluntario no por una ley impuesta a la Iglesia, según es establecido por Cristo, que los que predican el Evangelio deben vivir también por él.
1 Cor. 9:7,14; Gén. 6:6; 1 Tes. 5:13; 1 Tim. 5:17-18; Fil. 4:15-16.