Cristo tiene aquí en la tierra un Reino espiritual, que es la Iglesia que Él ha adquirido y redimido para sí como una herencia particular. Esta Iglesia, como la vemos nosotros, es una compañía de santos visibles, llamados y separados del mundo por la Palabra y el Espíritu de Dios, para la profesión visible de la fe en el Evangelio, siendo bautizados a la fe e incorporados al Señor y unidos los unos con los otros, por un acuerdo mutuo, en la práctica de las Ordenanzas establecidas por Cristo su Cabeza y Rey.
1 Cor. 1:1; Efe. 1:1; Rom. 1:1; Hch 26:18; 1 Tes. 1:9; 2 Cor. 6:17; Apoc. 18:18; Hch. 2:37 con 10:37; Rom. 10:10; Hch. 2:42; 20:21; Mat. 18:19, 20; 1 Ped. 2:5.