Todos los creyentes durante esta vida se encuentran en un guerra continua, oponiéndose al pecado, a sí mismo, al mundo y al Diablo y están expuestos a toda clase de aflicciones, tribulaciones y persecuciones y así estarán hasta que Cristo venga en su Reino, siendo así predestinados. Todo lo que los santos gozan y posean de Dios durante esta vida, es por la fe únicamente.

Efe. 6:10-13; 2 Cor. 10:3; Apoc. 2:9, 10.